donde no anidaron las aves,
a mi erial faltaba agua,
tus ministros andarán
sin yugos ni cadenas,
con tu carga liviana
como si florecieran
en la boca del Volcán.
avivada por tu viento,
y si viene la tempestad
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donde no anidaron las aves,
a mi erial faltaba agua,
tus ministros andarán
sin yugos ni cadenas,
con tu carga liviana
como si florecieran
en la boca del Volcán.
avivada por tu viento,
y si viene la tempestad
He de vencer a espada de dos filos
el lazo mordaz de decirnos adiós
con la sed hinchada por bebernos
y la hamaca ondeante y vacía.
He de rasgar el manto de la prisa
conocer la espera, valorarla
dejarme ir en el acorde cálido,
en el hilo de araña de la esperanza.
He de volverme palma africana,
refulgir con el aceite de mis frutos
vestirme de azucenas blancas
en el bramido que batió las aguas.
He de encallar con mi velero firme
en tu orilla rodeada de gaviotas
despertar sin el fragor de la tormenta
a la bienaventuranza de tus manos
y retozarnos,
y retozarnos.
Nota: este poema es la segunda versión de mi texto original.
SOY EN TI
Soy en ti, amor
Plenilunio
Un fragmento de lo eterno incorruptible
Una gota de agua indivisible
Calicanto
Universo,
en el universo sin abismos
Espejo del sol inquebrantable
Fotografía de alegría
revelada por tus besos
Árbol florecido en humedales
Epitafio:
-Diana sorprendida por tu flecha-
SOY EN TI TRADUCIDO AL FRANCES POR WAHID BENNANI
JE SUIS EN TOI
Je suis en toi, amour
Pleine lune
Un fragment éternel incorruptible
Une goutte d'eau indivisible
Sculpture
Univers,
Dans l'univers sans abîme
Miroir du soleil inébranlable
Photographie de joie
Révélée par tes baisers
Arbre fleuri dans des sols humides
Epitaphe :
- Diane surprise par ta flèche -
traduit de l'espagnol en français par wahid
¡Perdí la memoria!
No recuerdo las camas de hospital,
ni los puñales, ni mi ahogo,
tampoco los besos;
es probable que naciera siendo grande
y con la piel morada;
no fui pagana,
no caí en ninguna trampa,
nadie me engañó;
no recuerdo si persiguieron a mis hijos,
ni siquiera sé si tuve hijos;
quizá nací dormida, crecí dormida,
quizás todas las caras me resultaron amables;
quizás salté con los perros, con los gatos, con los conejos;
quizás en el octavo día grazné con los cuervos
y tal vez mordí una oveja, no recuerdo.
¡Perdí la memoria!
Nadie me puso el pie encima,
ni se cerró mi vientre cuando tuve hambre,
de hecho no sé que es el hambre, ni la gula,
ni las moscas rondando la casa.
Tal vez me alimentaron palomas,
tal vez la cigüena si trae los niños,
no recuerdo mis antepasados,
el abuelo no es un señor de pelo blanco,
ni vino del campo,
nunca sembraron nada conmigo.
¡Perdí la memoria!
Nadie traspasó mis límites,
ni puso clavos en mi pecho,
nadie me amarró con lazos de hierro;
nadie derramó sobre mí miel para endulzarme,
ni fragancia atrayente de un amante;
tal vez era un átomo de patria volando,
tal vez me envolvieron en una bandera bañada de lágrimas,
tal vez fui feliz a pesar de la redada,
la verdad no sé si estuve presa,
no sé si fui cautiva de un error
y salí ilesa.
¡Perdí la memoria
y también quedé ciega!
y no sé si su aroma me dirige los pasos,
no sé si está lejos o estoy en su regazo,
tal vez me hirió la luz,
o caí en el agujero negro que atrapa la luz,
no sé que son los números,
yo sólo sumo emociones
y de tanto sumar ya no sé que siento.
¡Perdí la memoria!
Festeja el Amazonas con sus ondas el nado del jaguar,
eco de una galaxia que resplandece en el bosque.
La anémona busca en la roca su álgida estación,
y se hace mar su afilado rugido.
Herido a dentelladas por los siglos,
ruega el fósil al ópalo su venda.
Insípidas las carnes claman la vendimia de la sangre
para empaparse de su brillo carmesí.
El oso polar sueña su balsa de cristales de hielo,
como el vapor del cenit piensa en la rosa más alta.
Y mientras tanto yo, bellota en tu dehesa,
me aferro a tu encina para conjugar tu verbo,
tú mi tragaluz, mi fuente sanadora.
Los multiuniversos se inclinan para adorarle
La tierra se detiene ante el Invisible.
El sol se desprende poco a poco de su orgullo,
rinde a Jehová su gloria.
Andromeda se acerca a la Vía Láctea,
mira en la creación;
ve el cambio en su pueblo de tinieblas a luz.
Dios conmovió a las estrellas
hasta volverlas supernovas,
como una fiesta solemne.
La Luz Mayor, La Luz Sublime
calló para honrar a la Majestad,
por cuanto es el más grande de los humildes.
Bendita y muy fuerte su mente
que soporta a la humanidad.
Bendito su Espíritu que con su aliento
hizo el Big Bang.
Bendito el Padre cuya inteligencia supera toda ciencia.
Bendito el Hijo, el Rey de Sabiduría
eternamente y para siempre.
Por Él, Saturno guarda los diamantes
como la Ley del Viviente en el corazón de Sion.
¡Aleluya!
¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...