lunes, 16 de febrero de 2026

No es bueno amar a un gato

 


Cuando aprendas que no es bueno cuidar de un gato:

dejar que se acomode en tu espacio,

en tu regazo,

que salte a tu mesa,

que se meta debajo de tus cobijas,

que haga la ronda por la cocina

para luego doblar rodillas a borrar las huellas necias;

y de repente hay otro techo al que ha saltado.

No es bueno buscar entre las cajas de libros,

en los escaparates,

en las manchas de los muebles;

entrar en ese jugueteo de llenarlo todo y dejarte de la nada tan vacío…

Porque se va mirando de izquierda a derecha  y luego de frente como complaciendo a todos y a ninguno.

Y al final pocos entienden quién era el verdadero amor del gato;

si el gato es un fanfarrón, un ingrato, un soberbio o es una nube, una clara ilusión, un espejo en el que me miraba con certeza.

Hoy que aprieto el cojín blando en el que rascaba sus lomos;

y las rojeces en mi rostro me muestran como el polvo persuade, rompe y oxida al igual que las mentiras;

cuando calculas la dimensión de los daños y al trepar la escalera hasta la reja celeste vislumbras el corazón de los infieles,

aprenderás que no es bueno amar con tanto empeño a un gato que perdía su memoria,

como lo hice yo.


Feb 16. 2026


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