lunes, 9 de marzo de 2026

Desplazados

 


¿A dónde se fue su risa y solaz,

a dónde se fue su calma su paz,

el rayo de luz en la oscuridad?

La ronda infantil se fue a senectud,

el salto inmortal se volvió inquietud;

no vio el fuerte golpe venir,

sobrepasó la angustia a fuerza de huir.

Llegó el vituperio, llegó la calumnia,

vino la mentira con su baile de lujuria.

¿A dónde quedó su techo asignado?

Le nombraron paria y desarraigado

¿A dónde se fue la obra de sus manos?

Le armaron la guerra por un tal fulano.

Vinieron con armas al atardecer

y se alardeaban de su proceder.

Tiraron la casa como un vendaval,

le enviaron a traspasar las fronteras del litoral.

Mas ellos no conocen de los nativos,

ellos no saben que el río es camino.

Toman las leyes a su conveniencia,

ignoran la ley de la costumbre y la clemencia. 

El desplazado fue agua y espuma, volvió al río

fue jaguar y fue búho, fue cielo y abismo.

Conoció los montes y el bosque franco; 

un lenguaje indecible vestido de blanco.

Allí se sacudió todas las piedras; 

con frutas sanó todas sus miserias.

Enterró sus harapos, se lavó la cara;

le asignaron un nombre nuevo y hoy se levanta.

Y hoy se levanta como la alborada

Y hoy se levanta.


viernes, 6 de marzo de 2026

Mujer migrante



Soy migrante enfrentada a una especie de apostasía:

conocí los muros infames de la apatía.

Vine de los cuatro puntos cardinales, lo dice mi documento originario y mis rasgos fundamentales.

Fui sentada en el banquillo de los acusados

y me señalaron cien dedos por haber amado

porque vine a amar aunque me encuentre púas;

vine a comerme las fresas, los nopales y las tunas;

vine a recuperar los ríos que se secaron;

vine a rodear las playas con mis caballos.

Soy migrante y me place naturalizarme

en el lugar donde veré los juicios

porque el orgullo caerá de golpe en el precipicio;

la más pequeña cosa envanecida morirá cuando se rieguen las sales,

allí se acabará la raíz de mis males.

Yo arrastraba cadenas que parecían condenas,

me traje una bandera herida en la infancia

y soñé por momentos otra abundancia;

varias veces incendiaron mi nombre,

a veces hay monstruos entre los hombres.

A fuerza de caer ya caigo de pie,

fui una flor tratada a puntapiés;

soy una general que lava su uniforme,

pasé en regla todos los informes.

Celebra si crees tu sangre más limpia,

la mía es mezcla poderosa de todas las insignias;

soy peregrina fértil y viva, 

no vuelvas a despellejar mi carne entumecida.

Soy mujer de toda la tierra

deja de hacerme la guerra.


Dime el porqué

¿Por qué tienes un rostro afable si por dentro te crecen raíces de amargura? ¿Por qué tienes la piel tan suave si tu alforja está llena de p...