Hay un rumor de tu proximidad
dicen vieron tu barca atracar en el muelle
los soles desteñidos
las lunas rojas
tus ojos de avellana
oyeron tus pisadas de maestro en los andenes
el rugido de un cachorro de león
pasearse por el pórtico
el trotar de los corceles en el norte
las ruedas de los carros
desenvainar los querubines sus espadas
promulgan mi demencia
que por tu causa me hice sibarita.
Cautiva en tu albergue
despierta del letargo
concluyo:
nunca te fuiste
vives conmigo
lo sé, por el hueco en la almohada
y esta embriaguez de tu simiente.


























