jueves, 8 de octubre de 2026

Un día


Un día conocí a un hombre que al tomar mi mano me dio paz, era como si lo conociera de toda la vida

De repente darle la mano a ese hombre era sentir deseo

Y nunca desapareció ese de repente

Hoy necesito a ese hombre. Si al menos en sueños volviera a ese diluvio que me salvaba.

¿Quién enterrará a mis muertos?


El día en que te llega la guerra y no puedes enterrar a tus muertos,

es como ver de frente el lado más cobarde de los hombres;

es ver desde lejos la cara del dictador;

el tanque de guerra apuntando a tu casa;

los hombres a caballo quemando la aldea,

y uno acuclillado, masticando la impotencia mientras se abre una hendidura que te parte en dos.

No sé qué cabe en mi zanja abierta.

¿Quién ha sumado ira a la copa de Dios?

El amor era como tenerlo todo

El despojo fue como hombres necios hollando los frutos.

Y uno tan frutal se va pudriendo hasta volverse gusano

Y luego el gusano abona la tierra

¿Quién reclamará por los muertos a los que mal gastaron sus nombres?

Espera la tierra y esperan los cielos

No conocí justicia entre hombres

Huele a pólvora y a metales pesados

Hay un Chernóbil generando un cáncer,

la indolencia es el virus que lo hizo nacer.

Los que cuidan los frutos jamás serán del mar insolente.

martes, 29 de septiembre de 2026

Arañas en la cama (Ya lo vi todo)



Ellos fueron la soga en el cuello

La guillotina

El garrote despuntando al cacique

El veneno de la serpiente

Fueron el látigo 

y la marca de hierro sobre la espalda

Fueron Babilonia poniendo sitio a Jerusalén

y no sé si yo sea remanente

si ellos quieren ser remanente

Fui el tizón arrebatado del incendio

Fueron la regla dando azote al aprendíz

Le dijeron al campesino en su propio campo:

No toques el cultivo

No siegues la siembra

Luego dijeron de él: es un impostor que vino a robar nuestro campo.

Las piedras afiladas de sus bocas 

las cargo en mi mano

las presento delante del juez

no me culpen si lo que hablo retiñe en los oídos

Yo vi la desfachatez caminar con ropas finas

sentarse a cenar en lugares de personas distinguidas

yo vi la traición maquillar sus palabras con mucho talco

Yo vi cuando desearon la muerte al incauto

cuando le quisieron como paria huyendo 

cuando le quisieron postrado en una cama

sí

yo vi las salpicaduras de todas las humillaciones que le desearon y no estaba solo

esas humillaciones también recayeron sobre los amados

Vi a una mujer a la que llamaban noble  poner arañas en mi cama

Yo vi la envidia juntarse con la mentira 

en la sala de una casa cuando Urías estaba convaleciente y en agonía

y vi cojear a la burla

porque la burla se pavoneaba el día del llanto

frente a los que cantaban el cante hondo

Yo vi a los perros venir a inundar la casa de llanto

los vi antes de que llegaran y se lo dije al profeta

Afuera una fiera se ríe

ella puede comer las carnes de sus esclavos

y no se limpia los dientes

sus palabras hacen llaga y heridas que hieden

ella puede matar y no lo admite

camina apacible por la sabana

ella bebe de la lluvia ajena del pozo ajeno

A la fiera la vi golpear varias veces el vehículo en el safari 

mientras los visitantes decían: la fiera es hermosa

Algunas cosas me hacen vomitar 

Camino al cielo estaba la espada revuelta 

para llegar a la puerta pasé por pedregales

ya vi la jauría y la manada

vi los días antes de Noé

y los días de Job

vi los días de Elías

y vi como pisotearon a Cristo Rey

yo vi como enseñaban a menospreciar al resto de la naturaleza

y la mentira. la idolatría y la adivinación eran los ríos negros en que se bañaban los hombres

Ya lo vi todo

vi a los insectos poner sus huevos en el corazón de los mamíferos

solo les faltó a los infestados cortar mi cabeza y echarla a rodar

Yo vi a los ladrones llegar un martes con el ocaso

y el ocaso era menos negro que la humareda

las motocicletas trajeron espanto

Y vi llorar a la mujer que colocaba los discos de vinilo

por momentos se endurecía como una bala

pero ella tenía la virtud de la fe

ella era más valiente que un ejército de hombres

Ya conocí el camino de la mujer y sus lamentaciones

el llanto por los hijos

Ya vi al esclavista multiplicarse como una plaga que se esparce

como un virus silencioso

y vi al asalariado desafiante jugar con su pan

La arrogancia toca los rostros de los otros como un tornado

parece inamovible pero su destino es incierto

Yo necesito volverme ola cristalina

frente al soplo celeste

Los ángeles me mostraron mis pies

había un poco de lodo en un par de uñas 

y debía hacerme paciente 

estoy cerca de los querubines

quiero estar cerca

traigo en mi alforja las espinas del rosal en que caí

Yo presento delante del juez todas las piedras con que apuntalan a los hombres que no miran hacia atrás (yo las saco de sus cuerpos y escribo las endechas).

29 de septiembre 2026

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Amar a un artista


(Foto tomada por Beatriz)


Fausto,
lo hicimos de alguna manera, y pudiste volar más... Y volamos, y nos chupamos los dedos, y saltamos rayuela en las calles, y te perdiste en la curva de mis piernas, y me decías,: te pasas de tan suave; y yo decía plenitud en las esquinas del silencio; y pensaba en elefantes y en Andrómeda; en el engranaje exacto de un discurso tisular; en perfecciones secretas, en orígenes al vórtice de encantamientos; pensaba en delicadezas como paladares que han probado todos los tiempos de un banquete con estrellas Michelín. Así, nada más así de sencillo fue como nos amamos. Y por eso, con todo el dolor que nos asignaron, con las salpicaduras infames sobre nuestros nombres, con la violencia sobre lo que construíamos a diario; nadie, absolutamente nadie ha ocupado ese espacio vital, y menos ahora sabiendo que uno al otro nos rescatamos. Y me dijiste: si no hubieras venido me hubiera s...; y puedo entender cuán vulnerable fuiste, y aún amé más esa vulnerabilidad entre mis manos; esa ingenuidad tan desnuda y tan exquisita, amé ese tu fuego tan inocente. Nadie puede ocupar ese lugar, y menos ahora... ¿A quién podría ofrecer otra vez tanta dedicación si tú eras música, si fuiste flor diluida en mi boca, una corriente viva?

viernes, 18 de septiembre de 2026

Hija de Babilonia



 "Hija de Babilonia, la desolada" cubriste con mucho talco tus imperfecciones, el soplo de tu corazón, el hueco de tu alma, raíces de amargura te cubrieron y fueron como venas de tu lengua. Cuando abres el corazón, hieres, se te ve la inflamación, la canción de odio de tu infancia, un arrullo abismal en vez de nanas.

Un día, hija de Babilonia, saldrás del mar si eres sincera. La embarcación de la que quisiste que yo naufragara ya explotó, y en medio de aguas revueltas, del mar pasé al río, me quité los trozos de madera que no resisten al fuego; de entre escombros salí de pie sin una lágrima, y tú vendrás tras de mí, y yo seré como un norte para ti si es que tú cambias. A tus hijos no los estrellarán contra las peñas si bebieres las aguas santas. Sal de una vez, reconoce los caprichos que te vendan; sé libre y vendrá la calma, cambia. Cambia antes de que se revierta en ti el deseo destructor con que asolabas; no seas más la flor carnívora.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Panorama triste


Me subí a una escalera a dar aviso a la palmera de que venían vientos gélidos, y tiempos estivales llenos de polvo de desierto. La palmera dijo tú no llegas hasta mí, y no bajó la mirada siquiera. La palmera tiene la  hermosa apariencia de un tigre, y de vez en cuando abre sus fauces para clavar el diente, como masticar un caramelo dulce y al mismo tiempo sentir la humillación de que te está matando; ella no titubea, tiene un lenguaje coqueto por el cual se contonea, y mira con desprecio y risa. Yo hablo como los pájaros, cuando hablo desde el amor, hago sonidos que solo los que aman me entienden; no dejo de moverme porque tengo la atadura del apariamiento y me muevo de aquí para allá, en mi cabeza siempre hay una danza, y también un graznido, en mi cabeza siempre hay un panorama más amplio por eso de la costumbre de conocer el entorno. Leo las hojas de las plantas, leo las ramas, leo los almíbares, poco a poco descifro los ciclos de la flor. Amé como el colibrí que fija la mirada en la ruta del almíbar y se retira sin dejar de ver la flor amada; de hecho, tengo en mi pata el hilo rojo como atadura de amor de la que no he podido desprenderme, y mi flor ha muerto ante los ojos de este campo, pero yo conservo el aroma de su entendimiento.

Puse la escalera y estiré la mano, la palmera desconoce las leyes naturales de los pactos que deben cumplirse. El dolor hizo un nido debajo de mi piel, y he llevado por largo tiempo esa llaga con sus larvas, de ahí han comido los hijos que buscan en mi consolaciones;  y no quiero ver más dolor cuando la palmera empiece a caer y pierda estatura, cuando los suelos cambien y la tierra que vive reclamando el orden cobre la tarifa de humildad. 

Quiero evitar tiempos más duros, y no tengo poder para mudar el corazón de aquellas plantas que prefieren secarse antes que cargar en sus ramas el apacible peso de la justicia. La plaga puede venir repentinamente.

viernes, 31 de julio de 2026

Inalcanzable


Su boca era otra cosa,

su cuerpo era otra cosa:


El aro en la nariz;

la inundación de la ciénaga.


Esa exactitud de una cifra

en esa carne de números;

y yo con mis ojos de auditor,

con mis manos descifrando ecuaciones,

con mi maníaca curiosidad.


Tanta precisión del líder de la tribu;

tanta geografía derramándose,

ahora inalcanzable.

Un día

Un día conocí a un hombre que al tomar mi mano me dio paz, era como si lo conociera de toda la vida De repente darle la mano a ese hombre er...