¿A dónde se fue su risa y solaz,
a dónde se fue su calma su paz,
el rayo de luz en la oscuridad?
La ronda infantil se fue a senectud,
el salto inmortal se volvió inquietud;
no vio el fuerte golpe venir,
sobrepasó la angustia a fuerza de huir.
Llegó el vituperio, llegó la calumnia,
vino la mentira con su baile de lujuria.
¿A dónde quedó su techo asignado?
Le nombraron paria y desarraigado
¿A dónde se fue la obra de sus manos?
Le armaron la guerra por un tal fulano.
Vinieron con armas al atardecer
y se alardeaban de su proceder.
Tiraron la casa como un vendaval,
le enviaron a traspasar las fronteras del litoral.
Mas ellos no conocen de los nativos,
ellos no saben que el río es camino.
Toman las leyes a su conveniencia,
ignoran la ley de la costumbre y la clemencia.
El desplazado fue agua y espuma, volvió al río
fue jaguar y fue búho, fue cielo y abismo.
Conoció los montes y el bosque franco;
un lenguaje indecible vestido de blanco.
Allí se sacudió todas las piedras;
con frutas sanó todas sus miserias.
Enterró sus harapos, se lavó la cara;
le asignaron un nombre nuevo y hoy se levanta.
Y hoy se levanta como la alborada
Y hoy se levanta.

























































