miércoles, 16 de septiembre de 2026

Corriente viva

 



J. F. G. M. Lo hicimos de alguna manera, y pudiste volar más... Y volamos, y nos chupamos los dedos, y saltamos rayuela en las calles, y te perdiste en la curva de mis piernas, y me decías,: te pasas de tan suave; y yo decía plenitud en las esquinas del silencio; y pensaba en elefantes y en Andrómeda; en el engranaje exacto de un discurso tisular; en perfecciones secretas, en orígenes al vórtice de encantamientos; pensaba en delicadezas como paladeres que han probado todos los tiempos de un banquete con estrellas Michelín. Así, nada más así de sencillo fue como nos amamos. Y por eso, con todo el dolor que nos asignaron, con las salpicaduras infames sobre nuestros nombres, con la violentación sobre lo que construíamos a diario; nadie, absolutamente nadie ha ocupado ese espacio vital, y menos ahora sabiendo que uno al otro nos rescatamos. Y me dijiste: si no hubieras venido me hubiera suicidado; y puedo entender cuán vulnerable fuiste, y aún amé más esa vulnerabilidad entre mis manos; esa ingenuidad tan desnuda y tan exquisita, amé ese tu fuego tan inocente. Nadie puede ocupar ese lugar, y menos ahora... ¿A quién podría ofrecer otra vez tanta dedicación si tú eras música, si eras flor diluyéndote en mi boca, si eras una corriente viva?

jueves, 10 de septiembre de 2026

Panorama triste


Me subí a una escalera a dar aviso a la palmera de que venían vientos gélidos, y tiempos estivales llenos de polvo de desierto. La palmera dijo tú no llegas hasta mí, y no bajó la mirada siquiera. La palmera tiene la  hermosa apariencia de un tigre, y de vez en cuando abre sus fauces para clavar el diente como masticar un caramelo dulce y al mismo tiempo sentir la humillación de que te está matando; ella no titubea, tiene un lenguaje coqueto por el cual se contonea, y mira con desprecio y risa. Yo hablo como los pájaros, cuando hablo desde el amor, hago sonidos que solo los que aman me entienden; no dejo de moverme porque tengo la atadura del apariamiento y me muevo de aquí para allá, en mi cabeza siempre hay una danza, y también un graznido, en mi cabeza siempre hay un panorama más amplio por eso de la costumbre de conocer el entorno. Leo las hojas de las plantas, leo las ramas, leo los almíbares, poco a poco descifro los ciclos de la flor. Amé como el colibrí que fija la mirada en la ruta del almíbar y se retira sin dejar de ver la flor amada; de hecho, tengo en mi pata el hilo rojo como atadura de amor de la que no he podido desprenderme, y mi flor ha muerto ante los ojos de este campo, pero yo conservo el aroma de su entendimiento.

Puse la escalera y estiré la mano, la palmera desconoce las leyes naturales de los pactos que deben cumplirse. El dolor hizo un nido debajo de mi piel, y he llevado por largo tiempo esa llaga con sus larvas, de ahí han comido los hijos que buscan en mi consolaciones;  y no quiero ver más dolor cuando la palmera empiece a caer y pierda estatura, cuando los suelos cambien y la tierra que vive reclamando el orden cobre la tarifa de humildad. 

Quiero evitar tiempos más duros, y no tengo poder para mudar el corazón de aquellas plantas que prefieren secarse antes de cargar en sus ramas el apacible peso de la justicia. La plaga puede venir repentinamente.

viernes, 31 de julio de 2026

Inalcanzable


Su boca era otra cosa,

su cuerpo era otra cosa:


El aro en la nariz;

la inundación de la ciénaga.


Esa exactitud de una cifra

en esa carne de números;

y yo con mis ojos de auditor,

con mis manos descifrando ecuaciones,

con mi maníaca curiosidad.


Tanta precisión del líder de la tribu;

tanta geografía derramándose,

ahora inalcanzable.

martes, 28 de julio de 2026

Víspera de guerra

 


La guerra dejó de ser la víspera de una estación innombrable;

ahora, espero esa gloria después del llanto como un río donde flotó mi cadáver.

Estar así tan hinchado, tan pálido, tan perdido;

y ver a mi madre poniendo flores en el río, esa corona que me bajaron las palomas hermanas, y la madre heredándome el perfume de su sangre.

Voy río abajo al océano cristalino:

pasé por el mar donde un hombre vestido de blanco me extiende su mano;

perdí la fuerza para incorporarme a la vida.


Mis perseguidores tenían una mancha negra;

un cristal roto atravesándolos como un puñal;

los vi tomar formas de tigres y de perros,

y uno tenía un cascabel pegado a su tobillo.

Ellos abrieron la puerta de la cárcel;

hubo un olor sodomita en el ambiente,

y la humedad propia de los muros grises.

Yo me quedé con el manojo de llaves para abrir sus grilletes,

las llaves quedaron entre las piedras del río

cerca de la orilla. Ellos deberán agacharse;

pero están acostumbrados a mirar hacia arriba,

ellos ni siquiera se pueden mirar de frente,

desvían la mirada, la verdad les duele como espina que hiende en sus gargantas.

Ellos necesitan el tesoro de los designios.

Deberán vender todo lo que tienen,

y tocar fondo como un náufrago.

 

El hombre vestido de blanco es como un amor profano, no puede desearse con esta carne que sabe hincharse y sabe morir.

Estoy segura que esta carne estallará pronto de tanto golpearse en el acantilado, como una supernova en el océano celeste.

Ya no puedo ser esta carne que no entiende de mesura ni de medidas;

ya no puedo ser este cúmulo de agua ahogándome,

secuestrando esa victoria de desvanecerme en lo efímero y convertirme en la escama relampagueante del pez escarlata, de una excelsa albricia.



viernes, 29 de mayo de 2026

Dime el porqué


¿Por qué tienes un rostro afable

si por dentro te crecen raíces de amargura?

¿Por qué tienes la piel tan suave

si tu alforja está llena de palabras ásperas?


Luces como si fueses de la corte real,

con tu traje impecable,

mas tus prendas son solo el envoltorio de un caramelo barato,

y tu corona es de papel.


¿Por qué tu boca parece decorosa

pero es maledicente y terriblemente mentirosa,

al punto de irritar al inocente o al incauto?


¿Por qué tus manos se ven finas

y pusiste arañas en la cama de otros?


Promoviste el espíritu de burla y de odio

que se viste con pijama de seda azul celeste.


Dime, ¿por qué lloras como un niño

si en tu malicia solo buscas satisfacer tu capricho

y no te importa acabar con el pan ajeno?


Los que te sirvieron han tenido sed de justicia,

defraudaste a quien más te amó,

mientras te aliaste con los que falsean la ley

para quitarle al obrero sus derechos.


Dime, ¿cómo haces para dormir?

¿Cómo haces para caminar con tranquilidad

y decir que amas,

si cada vez que juntas tus monedas de oro

a alguien le traes ruina?


Dime, ¿de quién aprendiste a normalizar lo inhumano del corazón, la suciedad de las obras?


¿Acaso no eres un edificio habitable?


lunes, 18 de mayo de 2026

Vulneración de derechos


Los que aman la guerra y la promueven, hacen y generan estas cosas:

1. Planear mentir sobre un enemigo.

2. Generar entorno hostil.

3. Causar división convenciendo a otros del peligro que es ese enemigo.

4. Desestabilizar al enemigo.

5. Desplazarlo o despojarlo.

6. Falsear el derecho tratando de convencer al enemigo que es mejor vivir en otro lugar (desaparecer de su vista).

7. Apoyarse en la Ley mintiendo.

8. Buscar tomar ventaja con la Ley aparentando que no viola ningún derecho. Ni Derechos Humanos aparece.

9. Buscar la manera de que ese enemigo no tenga como abastecerse ni como trabajar.

10. El que inició el plan solo coordina que sus marionetas sigan su deseo.

11. Las marionetas replican el plan mintiendo, sobornando, hostigando incluso telefónicamente.

12. Anulan el buen nombre del supuesto enemigo hasta volverlo una amenaza pública (desarraigo completo).

13. Cuando el enemigo quiere reclamar derechos hacen todo lo que está al alcance para que no coma, ni beba y en lo posible ni viva.

14. El enemigo no sabía que él era un enemigo de alguien y lo va consumiendo una pena, ya no solo le falta el agua potable, la comida, el techo, el trabajo, el buen nombre, las referencias, la justicia ejercida por las leyes de hombre; camina con un vacío y mira al suelo por si recoge alguna moneda.

15. El enemigo busca sobrevivir, pero espera la muerte en cualquier momento sabiendo que él fue aliado del bien.

16. El enemigo ya no tiene fuerzas para odiar, ni gritar.

17. El enemigo tiene sus manos limpias, sus manos limpias, sus manos limpias  Él era enemigo del mal.

 

sábado, 16 de mayo de 2026

Hablaré de los montes



Hablaré de los montes afilados como estoraques;

y veré crecer la casa a aquella altura de los poderosos entre las naciones.


Me uniré al clamor de un país entregado al Dios viviente, cuando millones de manos se alzarán por tu misericordia y miles de rodillas se doblarán por la unción verdadera.


Oiré cantar a la niña de mi corazón “Pon aceite en mi lámpara”; y cada velo de luto será roto, como el velo del templo rasgado para hallar la Eternidad.


El aceite no es el de la costumbre, el de los cocodrilos; es el aceite que conocen los reptiles celestes, el aceite de las semillas de la flor inmensa esplendorosa en el más alto de los cielos.


Una simiente santa morará en el corazón de los que anduvieron entre pedregales.


Hay corazones de piedra que sacarán el llanto que guardaron desde la infancia;

sacarán la rebeldía que vino por el orgullo,

porque cubrieron de orgullo y apariencia

la impotencia por las vicisitudes que ofrece el mundo.


Viene la onda expansiva de tu poder sobre las naciones;

los vasos de ira serán quebrados,

porque de entre los necios,

de entre los insolentes saldrá una heredad

capaz de dar frutos de arrepentimiento.


Mientras tanto, yo me esconderé día tras día en tu sombra,

en ese silencio que canta como quien ha muerto,

porque conozco el refugio seguro

y sé en cuál manantial quitarme las manchas.


Conocí el dolor hasta la llaga;

sin embargo, respiro las misericordias dadas a David.


Corriente viva

  J. F. G. M. Lo hicimos de alguna manera, y pudiste volar más... Y volamos, y nos chupamos los dedos, y saltamos rayuela en las calles, y t...