martes, 29 de septiembre de 2026

Ya lo vi todo



Ellos fueron la soga en el cuello

La guillotina

El garrote

El veneno de la serpiente

Fueron el látigo 

y la marca de hierro sobre la espalda

Fueron Babilonia poniendo sitio a Jerusalén

y no sé si yo sea remanente

si ellos quieren ser remanente

Fui el tizón arrebatado del incendio

Fueron la regla dando azote al aprendíz

Le dijeron al campesino en su propio campo:

No toques el cultivo

No siegues la siembra

Luego dijeron de él: es un impostor que vino a robar nuestro campo.

Las piedras afiladas de sus bocas 

las cargo en mi mano

las presento delante del juez

no me culpen si lo que hablo retiñe en los oídos

yo vi la desfachatez caminar con ropas finas

sentarse a cenar en lugares 

de personas distinguidas

yo vi la traición maquillar sus palabras con mucho talco

yo vi cuando desearon la muerte al incauto

cuando le quisieron como paria huyendo 

cuando le quisieron postrado en una cama

sí

yo vi las salpicaduras de todas las humillaciones que le desearon y no estaba solo

esas humillaciones también recayeron sobre los amados

Yo vi la envidia juntarse con la mentira 

en la sala de una casa cuando Urías estaba convaleciente y en agonía

y vi cojear a la burla

porque la burla se pavoneaba el día del llanto

frente a los que cantaban el cante hondo

Yo vi a los perros venir a inundar la casa de llanto

los vi antes de que llegaran y se lo dije al profeta

Afuera una fiera se ríe

Ella puede comer las carnes de sus esclavos

y no se limpia los dientes

sus palabras hacen llaga y heridas que hieden

ella puede matar y no lo admite

camina apacible por la sabana

ella bebe de la lluvia ajena del pozo ajeno

A la fiera la vi golpear varias veces el vehículo en el safari 

mientras los visitantes decían: la fiera es hermosa

Algunas cosas me hacen vomitar 

Camino al cielo estaba la espada revuelta 

para llegar a la puerta pasé por pedregales

ya vi la jauría y la manada

vi los días antes de Noé

y los días de Job

vi los días de Elías

y vi como pisotearon a Cristo Rey

yo vi como enseñaban a menospreciar al resto de la naturaleza

y la mentira, la idolatría y la adivinación eran los ríos negros en que se bañaban los hombres

Ya lo vi todo

vi a los insectos poner sus huevos en el corazón de los mamíferos

solo les faltó a los infestados cortar mi cabeza y echarla a rodar

Los ángeles me mostraron mis pies

había un poco de lodo en un par de uñas 

y debía hacerme paciente 

estoy cerca de los querubines

quiero estar cerca

traigo en mi alforja las espinas del rosal

Yo voy con todas las piedras que recogí delante del juez.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Amar a un artista


(Foto tomada por Beatriz)


Fausto,
lo hicimos de alguna manera, y pudiste volar más... Y volamos, y nos chupamos los dedos, y saltamos rayuela en las calles, y te perdiste en la curva de mis piernas, y me decías,: te pasas de tan suave; y yo decía plenitud en las esquinas del silencio; y pensaba en elefantes y en Andrómeda; en el engranaje exacto de un discurso tisular; en perfecciones secretas, en orígenes al vórtice de encantamientos; pensaba en delicadezas como paladares que han probado todos los tiempos de un banquete con estrellas Michelín. Así, nada más así de sencillo fue como nos amamos. Y por eso, con todo el dolor que nos asignaron, con las salpicaduras infames sobre nuestros nombres, con la violencia sobre lo que construíamos a diario; nadie, absolutamente nadie ha ocupado ese espacio vital, y menos ahora sabiendo que uno al otro nos rescatamos. Y me dijiste: si no hubieras venido me hubiera s...; y puedo entender cuán vulnerable fuiste, y aún amé más esa vulnerabilidad entre mis manos; esa ingenuidad tan desnuda y tan exquisita, amé ese tu fuego tan inocente. Nadie puede ocupar ese lugar, y menos ahora... ¿A quién podría ofrecer otra vez tanta dedicación si tú eras música, si fuiste flor diluida en mi boca, una corriente viva?

viernes, 18 de septiembre de 2026

Hija de Babilonia



 "Hija de Babilonia, la desolada" cubriste con mucho talco tus imperfecciones, el soplo de tu corazón, el hueco de tu alma, raíces de amargura te cubrieron y fueron como venas de tu lengua. Cuando abres el corazón, hieres, se te ve la inflamación, la canción de odio de tu infancia, un arrullo abismal en vez de nanas.

Un día, hija de Babilonia, saldrás del mar si eres sincera. La embarcación de la que quisiste que yo naufragara ya explotó, y en medio de aguas revueltas, del mar pasé al río, me quité los trozos de madera que no resisten al fuego; de entre escombros salí de pie sin una lágrima, y tú vendrás tras de mí, y yo seré como un norte para ti si es que tú cambias. A tus hijos no los estrellarán contra las peñas si bebieres las aguas santas. Sal de una vez, reconoce los caprichos que te vendan; sé libre y vendrá la calma, cambia. Cambia antes de que se revierta en ti el deseo destructor con que asolabas; no seas más la flor carnívora.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Panorama triste


Me subí a una escalera a dar aviso a la palmera de que venían vientos gélidos, y tiempos estivales llenos de polvo de desierto. La palmera dijo tú no llegas hasta mí, y no bajó la mirada siquiera. La palmera tiene la  hermosa apariencia de un tigre, y de vez en cuando abre sus fauces para clavar el diente como masticar un caramelo dulce y al mismo tiempo sentir la humillación de que te está matando; ella no titubea, tiene un lenguaje coqueto por el cual se contonea, y mira con desprecio y risa. Yo hablo como los pájaros, cuando hablo desde el amor, hago sonidos que solo los que aman me entienden; no dejo de moverme porque tengo la atadura del apariamiento y me muevo de aquí para allá, en mi cabeza siempre hay una danza, y también un graznido, en mi cabeza siempre hay un panorama más amplio por eso de la costumbre de conocer el entorno. Leo las hojas de las plantas, leo las ramas, leo los almíbares, poco a poco descifro los ciclos de la flor. Amé como el colibrí que fija la mirada en la ruta del almíbar y se retira sin dejar de ver la flor amada; de hecho, tengo en mi pata el hilo rojo como atadura de amor de la que no he podido desprenderme, y mi flor ha muerto ante los ojos de este campo, pero yo conservo el aroma de su entendimiento.

Puse la escalera y estiré la mano, la palmera desconoce las leyes naturales de los pactos que deben cumplirse. El dolor hizo un nido debajo de mi piel, y he llevado por largo tiempo esa llaga con sus larvas, de ahí han comido los hijos que buscan en mi consolaciones;  y no quiero ver más dolor cuando la palmera empiece a caer y pierda estatura, cuando los suelos cambien y la tierra que vive reclamando el orden cobre la tarifa de humildad. 

Quiero evitar tiempos más duros, y no tengo poder para mudar el corazón de aquellas plantas que prefieren secarse antes de cargar en sus ramas el apacible peso de la justicia. La plaga puede venir repentinamente.

viernes, 31 de julio de 2026

Inalcanzable


Su boca era otra cosa,

su cuerpo era otra cosa:


El aro en la nariz;

la inundación de la ciénaga.


Esa exactitud de una cifra

en esa carne de números;

y yo con mis ojos de auditor,

con mis manos descifrando ecuaciones,

con mi maníaca curiosidad.


Tanta precisión del líder de la tribu;

tanta geografía derramándose,

ahora inalcanzable.

martes, 28 de julio de 2026

Víspera de guerra

 


La guerra dejó de ser la víspera de una estación innombrable;

ahora, espero esa gloria después del llanto como un río donde flotó mi cadáver.

Estar así tan hinchado, tan pálido, tan perdido;

y ver a mi madre poniendo flores en el río, esa corona que me bajaron las palomas hermanas, y la madre heredándome el perfume de su sangre.

Voy río abajo al océano cristalino:

pasé por el mar donde un hombre vestido de blanco me extiende su mano;

perdí la fuerza para incorporarme a la vida.


Mis perseguidores tenían una mancha negra;

un cristal roto atravesándolos como un puñal;

los vi tomar formas de tigres y de perros,

y uno tenía un cascabel pegado a su tobillo.

Ellos abrieron la puerta de la cárcel;

hubo un olor sodomita en el ambiente,

y la humedad propia de los muros grises.

Yo me quedé con el manojo de llaves para abrir sus grilletes,

las llaves quedaron entre las piedras del río

cerca de la orilla. Ellos deberán agacharse;

pero están acostumbrados a mirar hacia arriba,

ellos ni siquiera se pueden mirar de frente,

desvían la mirada, la verdad les duele como espina que hiende en sus gargantas.

Ellos necesitan el tesoro de los designios.

Deberán vender todo lo que tienen,

y tocar fondo como un náufrago.

 

El hombre vestido de blanco es como un amor profano, no puede desearse con esta carne que sabe hincharse y sabe morir.

Estoy segura que esta carne estallará pronto de tanto golpearse en el acantilado, como una supernova en el océano celeste.

Ya no puedo ser esta carne que no entiende de mesura ni de medidas;

ya no puedo ser este cúmulo de agua ahogándome,

secuestrando esa victoria de desvanecerme en lo efímero y convertirme en la escama relampagueante del pez escarlata, de una excelsa albricia.



viernes, 29 de mayo de 2026

Dime el porqué


¿Por qué tienes un rostro afable

si por dentro te crecen raíces de amargura?

¿Por qué tienes la piel tan suave

si tu alforja está llena de palabras ásperas?


Luces como si fueses de la corte real,

con tu traje impecable,

mas tus prendas son solo el envoltorio de un caramelo barato,

y tu corona es de papel.


¿Por qué tu boca parece decorosa

pero es maledicente y terriblemente mentirosa,

al punto de irritar al inocente o al incauto?


¿Por qué tus manos se ven finas

y pusiste arañas en la cama de otros?


Promoviste el espíritu de burla y de odio

que se viste con pijama de seda azul celeste.


Dime, ¿por qué lloras como un niño

si en tu malicia solo buscas satisfacer tu capricho

y no te importa acabar con el pan ajeno?


Los que te sirvieron han tenido sed de justicia,

defraudaste a quien más te amó,

mientras te aliaste con los que falsean la ley

para quitarle al obrero sus derechos.


Dime, ¿cómo haces para dormir?

¿Cómo haces para caminar con tranquilidad

y decir que amas,

si cada vez que juntas tus monedas de oro

a alguien le traes ruina?


Dime, ¿de quién aprendiste a normalizar lo inhumano del corazón, la suciedad de las obras?


¿Acaso no eres un edificio habitable?


Ya lo vi todo

Ellos fueron la soga en el cuello La guillotina El garrote El veneno de la serpiente Fueron el látigo  y la marca de hierro sobre la espalda...