sábado, 2 de julio de 2022

¿Cómo?

 


¿Cómo te explico?

Descanso en tus besos inocentes, de labios finos

que se van escondiendo con los años,

y conservan la frescura del día primero

en que nos soñamos,

borrando de la memoria las flores mustias,

los amores ariscos,

los puentes quebrados de discordias pasadas.

Tuviste la paciencia de mirar la carne

delicada entre las piedras;

de soportar el dolor de los trenes sin regreso;

de mirar como se incendiaba mi libro mojado,

se rompía, se iba deshojando,

pendiendo de hebras de hilos,

y esperaste el día para reescribirme

con esas letras en forma de llamas.


¿Cómo me explico?

Tus ojos entrecerrados cuando sonríes

y parece que me amas entre madreselvas, geranios, y colibríes;

tu aroma se torna claro y firme como la tierra fresca empapada de la extraña lluvia limpia,

en esa aproximación para sentir tu vida.

Tu sombra, sombra inmantada,

me empuja, me llama, me impulsa a seguirla al alba y en la noche esplendente;

respiras cerca y aun dormido,

te escucho componer el verso noble y sencillo que suaviza dentro,

la melodía de una ronda inacabada.

Inalcanzable

Su boca era otra cosa, su cuerpo era otra cosa: El aro en la nariz; la inundación de la ciénaga. Esa exactitud de una cifra en esa carne de ...