domingo, 12 de enero de 2025

Cenicero

Acunó los restos de un popurrí

de flores muriendo bajo la candela

como virutas que la maceta espera;

restos de un opiáceo no descrito,

un vicio sin tóxicos

y sin embargo, 

queda un dejo a menta o yerbabuena;

una adicción relajante 

como un masaje con lavanda

y el tibio té de azahares,

desinflamante como el árnica,

antiséptico y aromado como los clavos,

recomponiendo la piel como palmarosa.

Fue testigo secreto

donde nos recostamos a limpiarnos,

a envolvernos las vendas,

y guardó las huellas de viscosas gotas;

sin embargo, 

queda una arenilla hosca,

una lengua muerta indescifrable

acuñada en la tablilla de la memoria,

y las agujas sobre las sábanas

sentenciando un poema incompleto.

viernes, 10 de enero de 2025

Muscari

Me entrego a tus brazos

en caída libre,

a los tépalos del narciso;

pervivo traspasando las nubes contigo,

recorriendo abismos, sin testigos:

conociendo especies nuevas en los mares;

sabiendo del error de las edades

y la herrumbre en sus fantasmas implacables.

Desmayo, tropiezo con las viandas,

no me hallo, me vuelvo exánime,

desplomada en la oquedad de la vida;

y vienes a levantarme

como oxígeno oscuro

en el azul de mis profundidades.

Dame tu elixir discreto,

necesito tu substancia en mi armazón,

el jacinto de uva en mi caparazón;

elévame, hazme piedra de luna

para retener el agua;

dame tu medicina aromática,

el bálsamo después de pasar por la fragua;

rompe la gravedad que atrae el caos,

envuélveme en tu singularidad

donde tus privilegios fui a degustar.

Redivivo en tu blancura

en la vitalidad de tu transparencia: 

flor esqueleto esclarecida,

flor del cactus de San Pedro;

quiero contigo acta de permanencia,

las arras sobre mi pecho.


10/1/2025


Mis Respuesta a poemas de otros autores




Leyendo al poeta con Herromnes, el poema Corre, corre


Ese cierzo, sibila y lobo

ha de ser bastante peligroso

que por necesitar irte presuroso

atrapado te deja en su lindero.

Pobre hombre, que sin titubeo muere

apretado en serpiente voluptuosa

él se deslumbraba ante la diosa

y era espejismo mientras clava la ponzoña.

La hechicera, vestal sabe hipnotismo

le entrega una poción de los abismos

como mirando al excelso árbol de la vida

que sabe a cielo y pan, sabe a lirismo.




Leyendo al poeta Musador, Jorge. Poema Lágrima


Hay una lágrima que se llora dentro

del gozo de verse en su mirada

es la tristeza tenue, enamorada

que se mece en la distancia cuál rocío

y hace en el pecho de la amada un nido

para llover en sus ojos la cálida distancia

¿Pudiera decantarse su perfume

para ser del amor lágrima iluminada?





Leyendo a Extravagante, Amor luminiscente

"La caricia se enciende donde tú no miras"

¿En qué átomo, en qué espacio, dónde nace la caricia?

¿En cuál vaivén del viento, en cuál soplo de la entraña,

en cuál lumbre naciendo de las palmas?

¿Entró por la ventana levantando la cortina,

esperaba de soslayo recostada en la almohada,

entre los botones que se abren,

entre los suspiros que se caen en los muebles de la casa?

14/1/2025


Leyendo a Ignota Ilusión, poema Mañana interminable.

Si apenas una voz, 

la que resta en ese nuevo nacimiento,

convaleciente voz levantada en la garganta

que se hartó de gritar las incomprensiones,

si apenas una leve voz liberada de las ostentaciones

que vuelven putrefacta la armonía,

voz quedita en oídos celestiales,

nota de fino trazo en la silueta del aire,

voz danzante en la oquedad de la raíz,

voz fractal sobre la nieve

que vino a limpiar los escombros

de monte que una vez fuimos.

21/1/2025





Leyendo a Ramón Carballal, respuesta al poema Solitario entre vosotros


Aquí pensando, nada más (no es un poema)...

Si puedes ver tras las vanidades la luz del otro, en ti mismo, y en los recuerdos:

La pureza en la honda cicatriz de unos labios;

y tras los párpados de alguien que se ama el ensueño escondido:

los deseos ocultos, la intensidad de la selva,

la altura de los páramos vertiendo su agua, surtiendo manantiales.

Si puedes ver el abrigo y el reposo del árbol alado;

sucumbir frente a la palabra

o a la mudez de los rostros probados en el fuego; (recordé un poema mío)

la virtud diluida como restos de intensidad,

volátiles como las ondas de la música

elevadas frente al humo del cigarro que vuelve a tu boca

(como dos vicios en un mismo lugar, lo necesario y lo innecesario).

Y en medio de luminoso abrazo vuelves

a la realidad de los espejos que nombran otras siluetas, otros gestos

(con todas sus formas y aromas);

vuelves a ser la "piedra (que) enmudece ante la colmena de luz"

(y se me antoja pensar el niño cansado de llorar que reposa en un regazo,

como un moribundo solitario que desfallece con gozo en el vientre amado).

29/1/2025


Leyendo a Alas de Marioneta "Todas las letras al recordarla", mi ejercicio poético

Anterior a la
Brisa,
Casi
Detenida frente a la albricia,
Empinada,
Fervorosa en su mirada, callamos a los
Gemidos y las
Hélices del viento.
Irrefutable,
Juntamos los elementos, los
Kilovatios de
Luminosas corrientes, como líquenes
Mansos emergiendo de muertes, donde su boca era un
Numen de glorias inadvertidas. Y él amparándome como
Ñandú, sin vuelo, pero elevada a perfectos cielos.
Obstruimos obtusas oscuridades,
Por el exacto engranaje, por el aroma
Quemante de
Rizados pétalos de rústicas rosas. Días
Silenciados por arreboles crepusculares en
Torrentes de sangre que hinchaban el alma, como quien bebe de
Ubres el
Vertiginoso vino vaciado en lo oculto, la sensación de un
Whisky suave y fino en las papilas, como retornando a la sencillez de un
Xilófono de madera tañido en el Pacífico.
Yuxtapuestos hicimos un mundo nuevo, lejos del azogue, las incertezas
Zarpamos rompiendo olas, nos hicimos de un mar genuino.

15/02/2025


Leyendo a Pedro Olvera, respuesta al poema "La mancha"

Sé de esquirlas y manchas
De líquidos en la memoria de la sal
Que resultan como fantasmas dulces
Que no se quisieron ir
Y vuelven como una extraña ensoñación
Como si la experiencia de haber estado tan vivos fuera un trance subjetivo
Una alucinación que dice sórdidamente "es pasado"
Y el sueño no es sueño sino un sobresalto de amaneceres rotos agrandando el vacío
Sin embargo, no sé por qué seguimos aquí
Abriendo los ojos en un pasaje estático
Desde un flanco en el que observamos como si nos hubiésemos vuelto sabios
En el fondo sabemos que no somos nada
que todo a la nada vuelve
Y el caos trae un orden predestinado para el que quiere besarlo
Del otro lado estamos esos efímeros insectos con ínfulas de eternidad

01/04/2025


Leyendo a Ligia Rafaela, respuesta al poema Morir  para vivir. 21 SEP 2025

Las fuerzas se agotan y sobre la piel de la memoria queda el olor a talco del maquillaje: me he vestido de lágrimas, supuse mis manos vacías, manos que se cubrieron con la tibieza de mis soledades, manos que amaron y tienen mucha vida. En la inutilidad de mis horas entra la luz de aquellas alas invisibles, estoy sola en este cuarto y el amor se desaprovecha en las esquinas, estoy sola con todo el amor con que he caminado, terriblemente sola; y de testigo, la claridad entre los grises de la vida.

lunes, 6 de enero de 2025

Los caminos de la carne




Leyendo a Ana RV, su poema Los vagabundos


Como vagabundos que mendigan calmar ansias, 

hay una fatiga, el hambre pulula en el aire 

y no es concluyente la sed, 

los caminos se bifurcan.

Tal vez no sabemos redactar sobre el rostro 

y el cuerpo lo que queremos que lean 

con el tacto, con los silencios

sobre el húmedo tapiz donde

sudan su narcótico las amapolas.

¿Hay un braille improvisado 

o el otro ha perdido los sentidos?

Los caminos de la carne solo nos hacen más fuertes,

los senderos del espíritu más limpios;

ciegas son las resoluciones mirando

desde una rendija a medianoche.

Pavo real



“El frío se entrelazó con mis suspiros
Y tu espalda fue la calidez que me volvió la vida
Ese latir tan fuerte entre mis manos 
Ese estar así tranquilizados 
Es un rompecabezas de delirios tenues
Abrazarte y pensar que solo tú y yo
existimos en el universo intenso de tus ojos.” 
J. Fausto González Martínez

Pegado a mí, habiéndome de ti llenado

de tus delirios premeditados,

tomabas brasas en tus manos

para limpiarme del tiempo huraño.

Llegado por mi espalda como una manta

me refugiaba en la esperanza,

en el eco de tus risas

como el infantil coro que acaricia.

Recogías el universo, lo extendías,

me plegabas en tu cuerpo, me entendías;

fuimos aspas en el viento

sin rompernos, viviendo en tu aliento.

Fuiste vida, como aves en huida,

fuiste el silencio en mi algarabía;

fui la columna de tu techo;

la oruga que pintabas en el lecho.

Y quedó el olor intacto en tu camisa,

el almizcle que subió a mi cornisa;

el humo que ascendió en la chimenea,

las huellas de carbón de nuestra hoguera.

Me recosté a la sombra de tu higuera;

desesperaba cuál Jonás bajo la calabacera

porque un momento sin ti me sofocaba,

me era asfixia no encontrarte en la mirada.

El pavo real despliega hoy sus plumas,

es arrebol en el tiempo de la bruma,

y coronado en el amor vuelve a su nido,

no sin antes dejarme su latido.

domingo, 5 de enero de 2025

Danza de la abeja



Voy a seguir el ángulo del sol

alfa de mi alma

a descender por la izquierda

del círculo de los aromas

canela

leche de coco

agua de rosas

lirios escogidos

tomillo

albaca

voy a ascender de derecha a izquierda

para ser espiga del valle

que te reverencia

la negra peregrina

que menea sus caderas

y carga en su cabeza

aguacate 

chontaduro

o formar una hilera

de mujeres polinizadas

que visten faldas largas

y levantan sus manos

para hablar distancias

voy a girar por la derecha

y a descender la curvatura

de tu mano diestra

con el presagio de las flores

entre aplausos de la colmena

es hora de hacernos miel

y derramarla a nuestros hijos.





sábado, 4 de enero de 2025

Me conoces





El verdadero dolor es indecible. Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la palabra.” — Rosa Montero, libro La ridícula idea de no volver a verte.


Como un lacayo que rescata

lo que queda del estrago,

sigue su marcha,

sacude sus ropas,

sabe que debe lavar las manchas.


Como jinete con su caballo herido,

no le duele su cuerpo

le duelen los hijos, los compañeros;

el animal que le dio su calor,

que le dio regocijo.


Como banderas destruidas

por hombres bárbaros,

pueblo abatido

por depredadores,

molido a dentelladas.


Como el campo incendiado

de quién se levantaba

cada mañana a cultivarlo,

y se echaba al hombro

la pesada carga.


Como la estocada

que le daban al toro,

y desde la tribuna celebraban

los que tenían

la venda oscura.


Esa irrupción quemante, antinatural, 

esa detonación refulgiendo

hasta pulverizar palabras

que el corazón se traga,

tú la conoces.


Y me conoces,

y sabes lo que resta:

el sueño guardado

de la que te sueña.

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...