domingo, 3 de noviembre de 2024

Chocolate y canela


Aromado rastro de la escarcha, en octubre,

un monolito se derrite 

y es dorada ofrenda de maíz nativo;

un fósil de caña renace hinchado en algodón.

Oscuro y profundo el chocolate

deja su amarga crisálida 

para fundirse en la miel que empalaga

hasta que saliva la entraña.

Chispas de canela explotan 

en los labios acuosos,

como un picor de jengibre en las papilas.

¿Llamaste a los vientos que despeinan el Sahara?

Trajiste un incienso de Petra

y la mesa estuvo dispuesta para darnos

de las ovejas el cobijo.

Nada astilla más que el rumor

de un invierno sin ti.

Blanco azul

Languideció aquella tarde:

pesaba la infinitud de tu luz

entre las espinas de las rosas,

el oprobio supo rasguñarte

aquellos poros que guardaron silencio.

Procuraste la mudez 

para escuchar las voces de los manatíes,

el trompeteo de águilas caídas,

las alas vaticinando el viaje

y un secreto desmembrado descendiendo 

por la vendimia impoluta.

Fue el abrebocas de la danza jubilosa

en el lagar prístino,

el vino trasvasado a las copas.

¿Cuánto fuego hay para esta sed?

Tu agua salutífera se desborda

y somos limo blanco que arde,

hay alborozo en la puerta de la mudanza

por las arcas inundadas de la primigenia

Estrella, en estallido de azul.

Silencio de Roca

(Foto del encuentro Vuelven los comuneros, en mi recorrido por Santander, acompañada de personajes importantes, entre ellos los maestros Ramiro Lagos y Fernando Soto Aparicio).


En el lecho de este mar sin nombre

la roca me otorgó su silencio,

y sólo supe evaporarme con su sazón;

como una mancha de rocío,

como una hoja arrebatada por el viento.

Es cierto, volé, volé sin alfabeto

y aún con aura de poesía,

diseminé migajas de ardiente astro

en la corola expuesta

por cada saeta desollándome.

La hiedra apresaba los muros,

y suricatas hambrientas excavaron

debajo de las piedras,

se difuminó el verde agua del gemido

ante el etéreo discurso del amor.

Fantasía

(Foto con mi abuelito de los paseos al río que nos llevaba mi papá, casi siempre era ir a Anchicayá).

Poema inspirado en la obra digital "Fantasía" de Óscar Santiago Nicola, y en un sueño.


El centro es infinito en el puro afecto cósmico,

donde hombres altos con rostro de pájaro

titilan en la esperanza de Orión.

Del tronco primigenio brotan raíces humeantes en espiral;

corceles trazan a su paso

la estela multicolor de su predestinación.

En el ensueño de la mano portentosa las almas se acunan;

beben leche de sus dedos como niños en el vientre universal

-mañana ellos cantarán las odas-.

La porción del pastel en esta fiesta,

no sabe al destello que comen los reyes;

tiene la sazón de la piedra angular:

la infinitud del gozo de haber entrado en la cámara de luz, 

de saborear el vibrante algodón de dulce de la infancia.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Tomates y cebollas

Del grupo Jueves de Centenario y Fundación Plenilunio, en el marco del Festival de Poesía de Cali


Hay personas que se dejan solas con sus conceptos. Hay personas que repiten lo que les enseñaron mal por siglos, solo repiten. Por ejemplo, la palabra verbigracia que hoy en día significa: 'por ejemplo', viene de una raíz indoeuropea que significa: 'alabar en voz alta'. Pero explicarle a la gente esto y hacerle cambiar su mentalidad de que puede significar dos o tres cosas, pues, como difícil porque si van a un buscador con AI, van a ir a la RAE o a otros significados y van a decir solo lo que se popularizó con el tiempo, que por el uso se vuelve verdad.

Igual pasa con palabras oríginales biblícas, explicarle a alguien que la traducción se perdió que no es verde sino rojo, que no es tomate sino cebolla, pues, como difícil. Y más difícil cuando la gente está interesada en no creer o en repetir lo que le enseñaron por una mala traducción. 

Pasa lo mismo con la historia. Hay cosas que se tergiversan.

Pasa lo mismo con los que están al frente de una guerra, quien sobrevive narra su historia y los intereses de los gobiernos narran su propia historia. Quien ejerce dominio sobre la verdad populariza lo que se quiere oír.

Hay personas interesadas en agrandar o maximizar situaciones para escandalizar. A la medida que te metes a ver cosas de ambos lados de la guerra te das cuenta que hay mentiras de ambos lados, claro que hay un lado donde se recrudece el asunto y es inverosimil por la magnitud del daño.

Ahora, tratar de explicarle a la gente en redes que no se sienta con un erudito a aprender que no era el tomate sino la cebolla, me resulta una perdida de tiempo para el que no quiere oír, para el que no quiere recibir las perlas.

Cuando opino hablo desde mi experiencia, no por hablar o por figurar.

Decirle a alguien de un partido político que vi a los de su partido y a su presidente entrar al barrio a comprar votos, y que por boca de los vecinos que recibieron desde un tamal, una lechona o dinero en su casa de forma ilícita..., como difícil, porque luego me va a decir que el de derecha o el de izquierda hizo lo mismo pero a él no le tocó ver la corrupción de su lado sino la del otro lado. Y si yo que vi la dos corrupciones me voy por el partido del medio porque estuve dentro y vi cómo se trabaja desde adentro, igual, complicado, porque le van a buscar el pelo al gato aunque el gato sea de oro y no bote pelo.

El mundo que se dice de mente abierta, es mente abierta para la malicia, no es mente abierta para la verdad.

Por eso hay gente en la vida que cuando le he hablado le deseo que encuentre la verdad o que encuentre la luz de las cosas puestas bajo lupa y bajo reflector.

lunes, 28 de octubre de 2024

Oropéndolas

 


Soy la bebé oropéndola 

desplumándose en un orfanato oriental,

a la que baña la lluvia ácida.

Soy latinoamericana, a la que le acortaron 

la jornada y le horadaron la nube tornasol

-El río rojo absorbido en el alarido abisal-.

Soy la que usaron de cenicero,

la que se salvó del incendio,

la que aprendió a ver con las manos.

Soy la que sembraron en el campo minado,

a la que mancharon su frente

y cubrieron el rostro 

para no lamer las piedras.

Soy la estudiante, la consentida de mamá,

la distraída que no vio el puñal en los camaleones, 

ni pensó en las aureolas volátiles

ni en las magnolias como carroña.

Soy la niña que se quedó sola en casa

la que a los doce años amamantó cuervos.

Soy una aldeana de África,

me tatuaron para el sacrificio:

Comieron de mi carne, 

bebieron de mi sangre.

Soy la que tiene un plato servido en la mesa,

la que dejó la puerta abierta,

la que resolló en la ventana,

a la que esperan,

de la que hablan las paredes…

la que está en duermevela.


2013

sábado, 26 de octubre de 2024

Otro día para morir en paz


No me preguntes porqué estoy aquí

en esta intersección,

en la parte más baja de la hoguera,

quemándome con mi entropía;

tan rota con mi hilo de oro

en este fuego que me resta,

diluyéndome y esforzándome

por aceptar cada muerte,

todo de mí está muriendo,

y duele seguir aquí cada vez

más viva y más racional.

Era más fácil cuando creía que los hombres estaban hechos de pan

recién horneado, sin levadura.

Cuestiono mi camino de pedregales,

todo me resulta inútil:

el amar a ciegas, a tientas

entregándome a la verdad del otro;

dar, siempre dar y olvidarte que lates

(ya no hay nosotros)...

Lo que ha quedado (no de ti ni de mí):

cada uno mira por encima del hombro,

sacan su navaja para dejar su marca

y prosiguen con su mirada altiva;

los escorpiones muestran sus tenazas;

las hienas se ríen el día de tu muerte

porque habían planeado en la sala de su casa la porción que despedazarían,

(pobres hienas, no debieran ser una metáfora porque hay un pueblo en la tierra que las alimenta sin ningún problema);

lo que quiero decir es que estoy bajo amenaza, de nuevo la calumnia,

y espero que limpien nuestros nombres.

He querido que comparezcas delante de mis opresores y me defiendas,

pero me duele que aun a tí te han salpicado con comentarios inútiles

y no estás para defenderte,

para refutar los acuerdos.

Cada vez las cosas me importan menos,

cada vez mi carne se va muriendo,

se acortan los días,

y pienso en el privilegio de quien viajó al lecho limpio y sin mácula.

Aquí mis compromisos los echo al suelo;

hablo porque tengo boca, me quejo:

he sido zaherida con siete puñales,

la gente lo celebra y pienso

de nada me sirve si no ven el reino de los cielos,

de nada me sirve que el azufre consuma sus nervios,

parece que nadie paga nada en esta tierra donde la misericordia está a la puerta,

me sirve es el arrepentimiento,

más me sirve dormir en paz,

buscar lo eterno.

16/10/24


Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...