jueves, 18 de abril de 2024

Tijuana II


(A César H.)

Si cayeran las violetas sobre tu rostro


y vienere a tu boca el pan y la sidra

Si tus manos se extendieren a rescatar el barco

para evitar los naúfragos

en este mar que ha flagelado la ausencia de lluvia

y en la nariz ha pesado el polvo del desierto

Si viniere mejor la ventisca sagrada

y esta tu casa no se profanare

y en tu corazón ardiente como nube bordeada de oro

resplandeciere el sol primero

Si entregares esa semilla sobre las manos  tierra

de este cielo cosmopolita

para buscar la paz entre lo innombrable

te ceñirá la bandera donde las armas se deponen

y la tropa verdadera dominará su escudo

y será un escuadrón que amuralle tus confines.

¡No te olvides de lavarte en la fuente de Jebús, del Rey de Salem!

24 de febrero 2024

viernes, 12 de abril de 2024

La palabra



Tu voz puede destruir todos los escombros en un instante;

puede hacerme omitir mi propia carne.

Quisiera conjurar ese espacio en que me habitas

y traes el sosiego que me fue negado.

Fui hecha a tirones y en turbulencias:

la ruleta girando donde todos lanzaban sus dados hasta desgastarme;

la mesa que cojeaba y sin saberlo alguien se sostuvo con la fuerza de su peso;

fui un diente de león que cayó al azar entre las piedras;

fui tan solo un polen esperando trascender cuando el ave escapó con el mapa de los sueños;

pero ya no importa mi arco roto ni mi brazo herido para el lanzamiento,

tu voz puede borrarlo todo, hasta esas flechas que no llegan a ninguna parte.

Solo háblame y callaré mientras voy muriendo.

Abril 12 2024


lunes, 8 de abril de 2024

Poemas basados en la obra de Óscar Alfaro

 



Textos basados en la obra de Óscar Alfaro (Boliviano)

Escritos en agosto de 2013


Un tordo negro azul


Basado en "El cantor de raza negra"


Un tordo negro azul me trina

en las apacibles quenas amerindias

al sonar de los tambores africanos

en mi sangre tierra americana.


Un tordo negro azul me vuela

garabatea pedazos de cielo

enreda los nudos del viento

en los bordados de mi falda.


Un tordo negro azul se posa

en los aleros de mi hogar

en los árboles del patio

que me columpian la infancia.


Las hormigas


Basado en la obra "Pequeña odisea de dos hormigas"


En las plumas del pato las hormigas

van en la balsa triunfal sobre la sierpe del riachuelo,

sortean los improperios, las inclemencias del tiempo;

se escapan de la muerte como hijas de la tierra,

huyen a su hormiguero con migajas de pan celeste.


En su labor aguerrida, ellas no hacen distingos;

son campesinas que madrugan a revisar su cosecha,

y en su ingenio de arquitectas con energía solar

construyen con denuedo una mansión arenosa.


La hormigas son pecas de arrebol sobre la hierba;

cobran vida en el estío con su danza de la siega;

anuncian la dignidad del trabajo consagrado.




Ronda


"Y con un amor profundo, los niños universales

en cadenas musicales unen los pueblos del mundo."

Ronda de paz


Basta ya de rondarnos la muerte

que irrumpe la ronda infantil

y hurga los sueños con estocadas por la espalda.


Basta ya de esta herida que supura

púpitres desterrados

meriendas contaminadas entre los despojos.


Basta ya de arrebatarnos la sonrisa sedosa

las palomas unidas que tocaban el aire

en los juegos sin trampas.


Basta ya de quejarnos y dejar en los otros

nuestra paz en su manos.



Pájaros rojos


Basado en el cuento El pájaro de fuego.


Las ceibas del mundo cantan por pájaros rojos,

los sauces con sus manos hacía abajo

buscan sus brasas en las aguas,

los eucaliptos prefieren el incendio amoroso de sus plumas,

los baobabs los llaman en dialectos antiguos

para que sus flores no fenezcan;

en este tiempo en que su bocas no están sonrosadas,

sus raíces cercenadas palidecen,

y sus savias se desangran por comercios,

por las manos que tiznan sus cortezas;

los árboles de mundo somnolientos y postrados

sobre campos infructuosos, desolados,

quieren sus aromas mentirosos de gardenias y violetas,

sus trinos efusivos que avivan pulsaciones;

todos dicen: medícanos pájaros de fuego.

Hiperventilo



¿Bocanadas de aire húmedo

diluirán la ceniza de tu beso,

serán la tinta para el epitafio?

El rubor tiende al púrpura

sin violetas, ni nenúfares.

Tal vez el olor de los ebrios

tiene esta melancolía

de alcatraces sin presa.

Yo era vida antes de la vida.

Un aire sutil movía la marioneta

de los hilos sin filo.

¿O fue la mano tersa y el carbón encendido

que quitaron espinas a la seda?

Almibarado era tu nombre

y tu nombre dolía desde el principio,

se enquistaba en la entraña

como las amorosas llamas

del llanto de un recién nacido.

Hoy hiperventilo tu beso nonato

en este lecho de cemento.


Poema leído en feb 2015

en Acanto y Laurel


Yosei ciudad de mujeres

Mi hermosa mamá a sus 18 años.


PROMESA

Asumo tus muertes y las mías 

en esta llama que vacila en apagarse 

Siempre a punto del naufragio 

una guedeja de Dios me salva 

cual lava de volcán me fertiliza 

y dejo de ser Lea la humillada 

para parir mi consuelo 

Mi fuego tenue 

se acopla al viento 

como un derviche bendecido 

que prodiga a la tierra su esperanza 

En un borde de mi pabilo 

Agar se acurruca bajo el árbol 

con la manta negra 

para que su temor toque

el corazón del Altísimo 

y rompa de sus arcas las fuentes 

que extiendan a Ismael su descendencia 

Creo firmemente 

si el cielo agacha su cara 

y su oído oye mi ruego 

antes de ser ceniza 

yo Sara 

yo Raquel

veré chispas profusas de mis entrañas.


 MADRES

María fiel entre las valientes

entrega las alas para la vigilia 

inaugura la ruta escarpada del incienso 

cuando la estrella de su vientre abre el camino

María de los Ángeles traza los pasos de la abeja 

para alcanzar la elegancia de los cisnes 

en los acordes de gaitas y tambores 

que instruyen saltamontes 

María Luisa profetiza de luciérnagas 

busca el pozo lleno 

en la hora en que la luz lo inunda 

para saciar la sed de los peregrinos 

María Teresa de clavos y de canela 

en las tablas y en el tablero 

abre el cofre de sus ancestros 

y poetiza una sangre nueva 

Ellas, institutrices de alcatraces 

cazadoras de toda cadencia 

son de maíz 

y sobre este monte

se desgrana su canto.


PRESTIDIGITADORAS

Gloria María convida a la comitiva 

donde las manos se inventan rondas

brotan arañas entre los hilos de papel 

para tejer la red que me acuna 

María Margarita agita su vara

me despierta con el halo de la infancia 

a la muñeca de cabello cobrizo

en este tiempo en que ya sé hacerle trenzas

Olga está recamada de orla de río 

me lleva en su corcel azul 

a recoger la tinta de los navíos 

con su voz ondulante de ola 

Águeda borda al derecho y al revés 

punto cadeneta punto 

con la aguja me punza, pica y salpica 

su brebaje de miel en el mar de Venus

Piedad del Carmen lava los versos 

en la fuente de palabras diáfanas 

escudriña en mi corazón de piedra 

el agua del libro que me acrisola


CENTINELAS 

Leonor es reina de hadas transparentes 

alumbra las sendas de alamedas 

robustece en alta mar 

el resplandor del faro 

permanece insomne 

ante el jaguar que la nombra 

María Eutalia cuida la compuerta 

que abre paso a mangles y luminarias 

sus cántaros de la noche 

albergan la sabiduría de niños viejos 

la confianza de nadar desnudos 

en aguas cristalinas y mansas 

Flora en las habitaciones del silencio 

revela las fotografías 

pone a contraluz el caos primigenio 

que inquietó a Pandora 

divide el claroscuro 

con el filo de su pluma fuente. 

Séfora vertiginosa pantera 

guarece en su tronco a las crías 

saca sus garras cual espadas 

heridoras de la muerte 

para que el hálito retorne 

a la vía libertaria. 

Melissa anuncia con su shofar 

las coyundas de invisibles enemigos 

la cascada que quiebra 

el muro de las aflicciones 

los despliegues de falanges 

bajo la voz del trueno.


LAS NANAS

Los pequeñitos que escaparon 

del campo sembrado de abrojos de hierro, 

los que se valieron de una escafandra 

para soportar la intemperie, 

el sopor de la muerte; 

llegan con sus nodrizas a la casa del árbol:

Gloria desarma muñecos de trapo 

para que a sus niños no estallen los sueños 

da la bienvenida con té de caléndula 

les sirve galletas que sanan gargantas 

ata las sandalias de las mariposas 

Diana quita el polvo con agua de rosas

los empapa con cristales de sábila 

donde las esquirlas hurgaron su templo 

y entona canciones de cuna 

para volver a ser ninfas de las libélulas.

Eva les da masajes para espantar el frío 

con esencia de arrayán florido

rescribe sus nombres en los documentos

remienda vestidos rasgados 

pega los botones sueltos.

Bertha cose los encajes a los moisés 

borda las manoplas, los escarpines 

aroma sus frentes con gotitas de jazmín 

espera atenta los gestos primeros 

de algodón y de seda. 

Alexandra vierte aceite en las cuatro lámparas

alista las camas con almohadas tibias 

pone espantapájaros antes de la siesta 

y les da a tomar infusión de ortiga

para que de rojo no tiñan sus sábanas 

para que retorne al árbol la fiesta.


LIBÉLULAS

En la costa sur María Elcina 

advierte en el aire del bosque húmedo 

un nativo que tañe su caracola 

la señal de humo que cruza el cielo 

en su tambora agolpada.

En las notas de la marimba 

Mary se cuela 

se mece como palmera 

como barca en marea alta 

al son de la brisa del litoral.

En las alas tornasoladas de la ribera 

Lida Melba de coral rojo 

sorbe del sol la leña 

luego cuece lo selecto de la pesca 

con albahaca y leche de coco 

en el fulgor de su hamaca. 

En la costa norte Greta

con su pregón de vertiente 

rompe esteros de caramelo

sobrevuela y deja su estela crepuscular 

en el estribillo del horizonte.

Mi sueño


Mi sueño es dormir a tus pies como Rut descubrió a Booz;

ser esa la heredad que el Padre puso en tu sola potestad.

Mi sueño es prenderme de ti, de tu hermoso caminar

para que asida a la pulsera de tu tobillo pueda del mundo escapar.

Envuélme, cobíjame, no dejes que nadie me aleje de ti;

suéñame que también espero tu mirar, la sublime señal cuando a tus pies

yo pueda despertar;

eres la misma eternidad.

Muchos hablarán a tu oído, pero yo quiero ser parte de ti,

amarte y cantarte con frenesí;

podré acariciarte ¡oh mi Redentor! porque tu mereces lo mejor; y tu hija muy fiel seré yo,

aquella que no pretende honores

solo el reposo, libre de sinsabores;

¡eres el perfecto gozo!

y no quiero vacilar porque en tus pies quiero despertar.

Cada vez el mundo es más extraño para mí, no logro comprender la falta de sinceridad, pero tú creaste esta humanidad para gloria de tu nombre.

No me olvide yo del santo sacrificio del Hijo del hombre, que me fue propicio;

quiero andar siempre sobre ti como un lunar, como una gota de lluvia que tu pie absorbe.

Como un aceite aromado déjame siempre a tu lado, ¡excelso Dios!

Y borra mi pasado, que no sé vivir sin tu dirección; mi sueño es vivir a tus pies,

ayúdame a estar contigo de una vez.

Obituario



I.

Desde hoy se diluye la indolencia de esos ojos que me miran con desdén,

empieza la cuenta regresiva para terminar una guerra que no sembré;

y mi lengua deja de tener esa mancha indómita, rebelde.


II.

Tu ausencia apuñala, y no hay quien desenrede mis cabellos y me diga: todo va a estar bien.

Esta herida aún no cierra por más que me desnude frente al espejo o a su ley,

por más que trate de suturarla con seda o mis silencios, y la exponga a ese anfiteatro donde la piel se tensa, aunque la lágrima contenga.


III.

Hay días, cuando grito, en que no necesito a Pizarnik ni a Poe ni a Vallejo para saber que a mis pulmones les falta el aire y son en parte como algodón mojado comprimido (voy muriendo); en particular cuando recuerdo haber hablado un idioma incomprendido, cuando di la mano y reventaron mis dedos.


IV.

Me pregunto si podré ser un avestruz en este campo abierto y mimetizada pasen de largo los heridores.


V

A veces, parece que soy yo la que me muerdo, y debo pedir perdón por este impulso de escribir de desacuerdos con mi sangre.


VI.

Quiero que me mueva la mano que me vuelve al origen,

la que vence las más densas tinieblas,

la que en sus vuelos ordena las cosas o envía su fuego para quemar lo que estorba en el poema, para pulverizar el lodo.


VII.

En Edén he buscado las hojas para cubrirme, espero de Dios mi túnica y el manto del día séptimo. Es hora de que mi semilla muera en la tierra más fértil.


19, 20 marzo 2024

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...