lunes, 8 de abril de 2024

Yosei ciudad de mujeres

Mi hermosa mamá a sus 18 años.


PROMESA

Asumo tus muertes y las mías 

en esta llama que vacila en apagarse 

Siempre a punto del naufragio 

una guedeja de Dios me salva 

cual lava de volcán me fertiliza 

y dejo de ser Lea la humillada 

para parir mi consuelo 

Mi fuego tenue 

se acopla al viento 

como un derviche bendecido 

que prodiga a la tierra su esperanza 

En un borde de mi pabilo 

Agar se acurruca bajo el árbol 

con la manta negra 

para que su temor toque

el corazón del Altísimo 

y rompa de sus arcas las fuentes 

que extiendan a Ismael su descendencia 

Creo firmemente 

si el cielo agacha su cara 

y su oído oye mi ruego 

antes de ser ceniza 

yo Sara 

yo Raquel

veré chispas profusas de mis entrañas.


 MADRES

María fiel entre las valientes

entrega las alas para la vigilia 

inaugura la ruta escarpada del incienso 

cuando la estrella de su vientre abre el camino

María de los Ángeles traza los pasos de la abeja 

para alcanzar la elegancia de los cisnes 

en los acordes de gaitas y tambores 

que instruyen saltamontes 

María Luisa profetiza de luciérnagas 

busca el pozo lleno 

en la hora en que la luz lo inunda 

para saciar la sed de los peregrinos 

María Teresa de clavos y de canela 

en las tablas y en el tablero 

abre el cofre de sus ancestros 

y poetiza una sangre nueva 

Ellas, institutrices de alcatraces 

cazadoras de toda cadencia 

son de maíz 

y sobre este monte

se desgrana su canto.


PRESTIDIGITADORAS

Gloria María convida a la comitiva 

donde las manos se inventan rondas

brotan arañas entre los hilos de papel 

para tejer la red que me acuna 

María Margarita agita su vara

me despierta con el halo de la infancia 

a la muñeca de cabello cobrizo

en este tiempo en que ya sé hacerle trenzas

Olga está recamada de orla de río 

me lleva en su corcel azul 

a recoger la tinta de los navíos 

con su voz ondulante de ola 

Águeda borda al derecho y al revés 

punto cadeneta punto 

con la aguja me punza, pica y salpica 

su brebaje de miel en el mar de Venus

Piedad del Carmen lava los versos 

en la fuente de palabras diáfanas 

escudriña en mi corazón de piedra 

el agua del libro que me acrisola


CENTINELAS 

Leonor es reina de hadas transparentes 

alumbra las sendas de alamedas 

robustece en alta mar 

el resplandor del faro 

permanece insomne 

ante el jaguar que la nombra 

María Eutalia cuida la compuerta 

que abre paso a mangles y luminarias 

sus cántaros de la noche 

albergan la sabiduría de niños viejos 

la confianza de nadar desnudos 

en aguas cristalinas y mansas 

Flora en las habitaciones del silencio 

revela las fotografías 

pone a contraluz el caos primigenio 

que inquietó a Pandora 

divide el claroscuro 

con el filo de su pluma fuente. 

Séfora vertiginosa pantera 

guarece en su tronco a las crías 

saca sus garras cual espadas 

heridoras de la muerte 

para que el hálito retorne 

a la vía libertaria. 

Melissa anuncia con su shofar 

las coyundas de invisibles enemigos 

la cascada que quiebra 

el muro de las aflicciones 

los despliegues de falanges 

bajo la voz del trueno.


LAS NANAS

Los pequeñitos que escaparon 

del campo sembrado de abrojos de hierro, 

los que se valieron de una escafandra 

para soportar la intemperie, 

el sopor de la muerte; 

llegan con sus nodrizas a la casa del árbol:

Gloria desarma muñecos de trapo 

para que a sus niños no estallen los sueños 

da la bienvenida con té de caléndula 

les sirve galletas que sanan gargantas 

ata las sandalias de las mariposas 

Diana quita el polvo con agua de rosas

los empapa con cristales de sábila 

donde las esquirlas hurgaron su templo 

y entona canciones de cuna 

para volver a ser ninfas de las libélulas.

Eva les da masajes para espantar el frío 

con esencia de arrayán florido

rescribe sus nombres en los documentos

remienda vestidos rasgados 

pega los botones sueltos.

Bertha cose los encajes a los moisés 

borda las manoplas, los escarpines 

aroma sus frentes con gotitas de jazmín 

espera atenta los gestos primeros 

de algodón y de seda. 

Alexandra vierte aceite en las cuatro lámparas

alista las camas con almohadas tibias 

pone espantapájaros antes de la siesta 

y les da a tomar infusión de ortiga

para que de rojo no tiñan sus sábanas 

para que retorne al árbol la fiesta.


LIBÉLULAS

En la costa sur María Elcina 

advierte en el aire del bosque húmedo 

un nativo que tañe su caracola 

la señal de humo que cruza el cielo 

en su tambora agolpada.

En las notas de la marimba 

Mary se cuela 

se mece como palmera 

como barca en marea alta 

al son de la brisa del litoral.

En las alas tornasoladas de la ribera 

Lida Melba de coral rojo 

sorbe del sol la leña 

luego cuece lo selecto de la pesca 

con albahaca y leche de coco 

en el fulgor de su hamaca. 

En la costa norte Greta

con su pregón de vertiente 

rompe esteros de caramelo

sobrevuela y deja su estela crepuscular 

en el estribillo del horizonte.

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