lunes, 1 de abril de 2024

Tu Territorio

 


Encuentro en ti una razón para enlazarme

Y me envías tus ángeles para recordarme

cuantas cosas has hecho por mí

todo lo que me has dado y no logro sumarlo

los privilegios y el camino por donde me has llevado

porque hay cosas que no todos ven

porque lo que el Espíritu manifiesta de manera particular hasta formar esa unidad

hace de cada momento un acto especial

que atraviesa espacios a los ojos invisibles pero que los hijos si perciben

como ondas sonoras

Y por esto hablaré de tu territorio.


Tu Territorio


¿Cuál es el territorio donde paseas mi alma para percibir el momento en que las aves duermen, para soñar sobre las alas de la calma?

Todo bajo el sol es descubierto pero a la luna también le has prestado el calor del plasma.


¿Cuál es el discernimiento en que revelas lo que el semblante encubre?

Porque alguien ríe y calla las tinieblas, porque alguien llora una paz que va creciendo y no comprende.


Llévame a volar a esas noches donde  declaras el porvenir de las naciones que pese al llanto luego abren sus puertas a tu encanto.


No me dejes aquí con esa soledad que estorba tanto y vuélveme cómplice de los planes que has trazado; porque solo tú sabes lo que conviene y qué feliz es reconocer ese amor que tú nos tienes para confiarnos cosas en este juego de querernos.


Talvez pido mucho, es verdad, pero vuelvo a recordar tu majestad

cómo puedes dejar sentir el alma de algunos seres sin tocarlos

cómo puedes dejar a un hombre saber las cargas de otros sin llevarlas

cómo pusiste palabras en la boca de maestros para los necesitados sin imponerles las manos

y le diste voz a un mendigo, y le diste aliento al menospreciado

solo porque amor te has llamado.


Oigo de experiencias, siento tu poder y digo ¿para qué tanto?

¿Qué quieres de mí en esta isla de decepciones, de desencantos?

Tú que no haces acepciones, réspondeme al volar de tu santa mano

réspondeme y declárame para qué me has llamado en este mundo que no entiendo

porque si dices que tampoco soy del mundo dicha me habrás dado

solo que me hiciste de aguas intensas, de júbilos y quebrantos, y de tantas y tantas penas ya solo me resta dejarme ir sobre el córcel que tú has montado.

Llévame, no me dejes porque cala el frio del desamparo

cuando tu voz se oye hay un éxtasis, una dulzura inigualable que me derrite porque para ser fósforo requiero tu salitre,

tu voz desvanece las cicatrices, y me vuelve esa luz que atraviesa la compuerta de tu patio

en este círculo tú eres mi radio

tú me mides, me completas, y si me sujetas yo habré triunfado como solo tú consuelas y das victoria al desvalido

te necesito mío, en mí creciendo y habré vencido.


30 y 31 de marzo 2024

Por Siria


Revelación

I
¿Qué mujer mirará el Camino,
quién llevará el mensaje de la tregua?
te han discriminado como si en tu frente
llevaras la palabra humillación
pero, el cielo se cansa y los malā'ikah
vendrán de repente a ahuyentar la envidia
el pan debe repartirse a los desposeídos
Observa los ojos de la mujer que canta
la que ha dorado su piel como el tueste del trigo
no pienses en la letra divina mal interpretada 
desde tiempo antiguo por quienes olvidan la
misericordia
en ti hay un remanente y se multiplicará
en esa libertad que tanto has clamado.

II.
Mientras los hombres se asoman entre
los restos de los muros que aun siguen en pie,
yo me siento en el suelo
en este círculo de mujeres decorosas,
porque por el corazón de ellas
Dios dará la victoria.
Por tanto, amigas mías, 
mirad al que vive para siempre, 
abrid las puertas del alma y decid 
Aquel nombre escrito veinticinco veces
para que cese esa cadena de dolor 
sobre vuestros hijos.


*Basado en un sueño que Dios me dio con las mujeres de Siria. Dios bendiga a los corazones sinceros y honrosos de ese país.
Dios es uno solo y obra de tres maneras gloriosas. Es mi ayudador.
Dios oye el clamor de las viudas.


domingo, 25 de febrero de 2024

Invisible





Esa voz de clavo hincado es mi certeza
Esa ráfaga de luz cruza los umbrales 
Y me hace presa del sueño irrepetible, interminable
De esa nube de prodigios insondable
me alimento me reparo como un ave
que ha luchado contra todo viento
La palabra me sustenta me doblega
es el río caudaloso que me anega
que me arrastra hasta la cumbre
por su lumbre la siega y la cosecha
Esa risa que me graba cual presea
en el fondo de mi alma insatisfecha 
y me calma con su canto y los violines
y me asigna el palpitar de serafines
Son sosiego esas sus alas a los ojos invisibles
su espíritu dulcísimo no puedo resistirme
Él me mima como nadie y ha tejido
en el borde de su manto mi destino. 

25 feb 2024

Me voy

 

Me voy sin haber llegado,

me abstengo, me hago a un lado

para que pasen las estrellas

que te han mirado con ansias.

No sé lo que buscan tus manos

aunque en la ciudad coincidimos;

pero estuve ausente y fui sombra

como si tus ojos fueran inertes.

No tropezamos en la balanza, no;

tal vez nos abrazamos sin tocarnos

mas no nos vimos de frente;

me apago, me voy apagando

por esa hoguera que tú provocas,

me uno al agua, me uno al viento

pues vas lejano, no me convocas.

Soy estela de una nave surcando el cielo;

soy el vapor del tren, me desvanezco;

me voy sin haber llegado,

y no sabré de tu perfume;

y guardaré las piedrecillas de ámbar

que no se tiran a los charcos.

Me voy con el libro deshojado;

no recogeré las huellas de tus dedos,

ni marcaré mis muslos con tu nombre;

tal vez ni notes cuando me marche

entre el frío y el silencio de esta noche.

Yo fui una onda que trazaba tu velero;

ahora un cabo roto, aunque completo

por esta pausa en medio de la prisa

para quitar la arena de mi cara;

y resguardarme cual colibrí de cola

ancha en esta orilla del invierno.


sábado, 23 de diciembre de 2023

La Luz no envejece


"La luz no envejece"

Aquel amanecer donde tú estás limpiándome,

como se lava a un moribundo,

como saca de un coma profundo,

la agonía, el sufrimiento que suele heder. Ese dolor de desprenderse de la materia,

esa necesidad de volver a nacer,

ese cultivar lo incorruptible;

y tú tan paciente esperándome.

Voy a tu luz que no envejece,

voy a tus brazos a envilecerme

con ese canto que hizo un rey.

Voy a dejar mis ropas ásperas mi desnudez,

dejaré de rapar mi cabeza también;

los escalones veo a mi paso

y que tu luz sea mi lazo

para asirme de tu esplendidez.

Quiero mi llave para tu puerta,

y ese corazón que me traes en tu bandeja;

quiero olvidarme de la basura

que me tenía en sepultura.

Debo sacar de mi alacena

la comida echada a perder;

debes barrer muy bien mi casa,

sentarte en mi mesa,

y en tu infinito fuego ponerme a arder.

Voy a tu luz que no envejece,

voy a tus brazos a envilecerme

con ese canto que hizo un rey. 

martes, 19 de diciembre de 2023

Visiones antiguas I



Sumer

(Abram)


Rozas con tu sandalia la hierba crecida de los humedales,

peregrino de larga túnica y báculo.

Tu mano fuerte tiene el anillo de los patriarcas,

guías al séquito y apacientas las ovejas;

siempre habrá un abrevadero para esta sed.


¡Oh, benditas tus barbas blancas!

Tus mejillas son ciruelos cortados,

y en tus labios hay una profunda esperanza.


¿De qué era de oro has venido?

¿Quién puso aquel aliento en tu sangre

perpetuando las alas de la libélula?


Lejos de los pedregales, la piedra habla;

atrás quedaron los peldaños del Zigurat

y los trozos de madera que conducen al abismo.


Bendito el misterio de llevar

los cuatro ríos en el corazón.





Edén

(África)


I

Alrededor del bosque tropical,

tus hombres delgados, de torso desnudo, reposaron;

la abuela, de pechos caídos, cargaba a los nietos; 

en ellos no hubo malicia, 

ni tiempo que les envejeciera.


II

No existió humo de sabio que te advirtiera

del sol quemante sobre tus orillas;

la piel con sabor a manglar y a sal;

el doloroso tueste del café;

las grietas por las sequías.


III

Como florecilla cayendo sobre la grama,

volverá a ti la sustancia primigenia

a cerrar las fisuras de los azotes

en tus espaldas fuertes;

a sanar las magulladuras de tus pies, 

porque en tus pies caminó el mundo.





Jardín del Edén

(posiblemente ubicado donde está en Golfo pérsico)

I.

Soy la monstera deliciosa,

mis dedos se hunden en la tierra más fértil

para luego pintar el cuerpo de Adán;

Él pone hierba en mi cintura,

y en mis caderas no hay vergüenza;

nuestras guedejas sudan amores.


¿Podré peinarme como una doncella

con filamentos de plantas?

Mi amado tiene el cabello ondulado y castaño 

como la corteza de un árbol frondoso

sedoso como el más sutil de los vientos


Sobre nuestras pestañas ha caído

el rocío cristalino de la inocencia

y somos como los que sueñan

con las nanas para los recién nacidos.


II.

¡Oh, dolor de parto y de hijos perdidos!

¡Oh, dolor de muerte nos ha sobrevenido!

La tierra fue herida con la cizaña;

la víbora me tendió lazo,

raspé mis rodillas.

¡Ay! ¡Adán, solté tu mano!

III.

Bebí la cicuta

y pesaba en la entraña;

parte de mí fue lodo, 

parte de mí algodón.


El lienzo fue recogido;

el mar embraveció las aguas.


Al cruzar la puerta

sentí los pies descalzos,

las enredaderas;

hasta el amado dolía.


Fue sobre Adán

aquella cicatriz con puntos de sutura;

diariamente le limpio la sangre que arde 

sobre la tierra pegada a la piel.



La sombra de una mano sobre el arcoíris

(Salomón)


¿A dónde tu corona real 

de forjado amanecer brillante y piedras preciosas;

tu túnica de seda aperlada, brocada, 

y cintas rojas?


Tus pajes de trajes blancos

son plumas mecidas por el viento. 


La cocinera corpulenta y las doncellas

que le asisten cubren su cabeza,

preparan tu banquete en bandejas de plata

y disponen los cubiertos de oro,

como plantas enceradas de verde intenso

en el jardín de los aromas.


Ha caído la noche, y a la luz tenue

de una vela egipcia se vislumbra

la puerta abierta de un aposento;

la sulamita de cabello ondulado reposa

sobre cojines azul turquesa con borlas;

ella es la maja de un mortero

machacando el cardamomo

y en cada epístola saca de ti

el fino aceite del sésamo.




Un rey acompañado de sus siervos

pacta contigo, te otorga la hija 

que no se atreve a mirarte a los ojos;

y tú te debilitas cuando se deshojan las rosas.


Antorchas iluminan el pasillo,

los grillos cantan;

y cada esencia de mujer

se mezcla con el aire gélido 

formando un vaho en el espejo;

los vestidos reales se rasgan.

¡Ay, de ayes, las manos pequeñas 

que ruegan el deseo de tu pecho cansado!

Te han fatigado, te han vuelto ecléctico.


Sobre el escritorio, las peticiones

que llevan tu sello;

y el observar todo aquello que declina:

la vegetación de tu patio,

los jóvenes mareados, 

la espada ensangrentada del soldado.


Y olvidaste la madera hermosa

con largas vetas del sándalo

el esplendor del templo

la gloriosa virtud de los cielos.


¿A dónde la dignidad de tu fama,

la medalla dorada colgada en tu cuello?

Traes el pañuelo púrpura en tu mano

para limpiar el sudor del desaliento.


¿Perdiste la camisa por esos reptiles,

doblaron tu capa?

Caen lágrimas de tu alma compungida

por cada estatuilla de arcilla y de barro;

quieres ser de nuevo el musgo

que absorbía el agua de misericordia;

y sujetarte de la raíz primera,

la que reverdece a Aarón su vara;

tu llama languidece.


Duermes en la sala esplendorosa;

los varones gimen por la efímera grandeza,

las concubinas se vuelven a sus cámaras.

Tus músicos tocan arpas y salterios,

tus cantores cantan endechas. 


El caballo bermejo llora,

tiene un lamento en su mirada;

los jinetes limpios se desarman.


La mano justa vino a hacerle sombra

a la esquina de tu arcoíris.


sábado, 28 de octubre de 2023

Recuerdos en este sin tiempo


I.


Desvaneceria la mancha de vino en su boca;


y volvería ese raudal de agua fresca a golpear el acantilado,


contemplaría el océano en calma;


si en esa tu gloria fuéramos hombres de nuevo.

II.


Éramos en la cordillera sin divisiones;


y aprendimos a abrir la puerta de los cercos para resguardar el rebaño.


Aun me dejaste la llave para salir a apacentarlo.

III.


Acomodo poco a poco el lente de mis ojos;

me aparto de esa tela negra y áspera.


Voy lavando la ceniza de mi cara como la hija de Jerusalén,


después la hecatombe y el largo silencio de la noche oscura.

IV.

En este cuarto de luz

donde las águilas vuelan en círculo,


ha descendido el relicario con la tiara y tus dones de oro,


ese regalo de quedarte en mí para siempre.

V.


El corazón apacible,


un trozo de carne perfecta y limpia,


ya no sangra más;


solo debo arroparme con el cobijo


que me brindabas cada día.

VI


Y fuimos una sola carne:


dolor, angustia,


alumbramiento, exultación.


sosiego, paz;


los aromas como un riego nutrido sobre el campo;

dos libros escritos unidos por la misma mano,


hechos manantial y esperanza.

VII

Se me permite verte volar...


28 de octubre 2023



Te amo Fausto González

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...