miércoles, 28 de abril de 2021

Canto por Jerónimo


Eras tú, Él de corazón insondableen la morada luminosa 

quien pusiera en mis manos 

la hoja blanca con su nombre

y en su boca sonrosada tres ¡Hallelujah!

¿Qué inscripción antigua perdura 

en mi corazón tallado por tu cincel? 

¿Cómo olvidar la mirada de la ovejaen brazos del pastor 

si ha tomado la leche celestial 

y ha pastado en los prados de mis visiones?

Quiero verle saltar como los cabritos

y arroparle como a los polluelos. 

Mi niño conoce el camino del abrevaderobebe de la fuente de los milagros 

tiene la hermosura del rey David 

más yo lo miro enorme como Goliat

aunque no se levantará jamás 

contra sus hermanos 

ni pondrá ardid contra sus enemigos;

él sabe del callado que lo apacienta

como la savia en su prudencia 

conoce el sol que da lozanía a su planta. 

Recuerda el día en que palpitara 

su alma tibia de amores 

frente a tus ojos de lirios abiertos 

y pensaras traerlo en tu límpido soplo

en tu carruaje de flores 

de donde los reyes descienden. 

Yo te lo doy como un sastre 

que cubrirá la desnudez de los humildes

te lo ofrendo como las rosas 

que no mitigarán su fragancia

en el templo lo pongo a tus pies 

para calzar a los menesterosos 

te obsequio su mente donde tú resplandecespara que sea luz en los laberintos 

y guía a la entrada de tus mansiones 

Dale tu red para que pesque  

de lo más puro del mar para tu océano

como al soldador ponle herramientas

que corte las pesadas cargas de hierro

Dueño del reino, que haces paz 

entre las naciones 

reviste con tu gracia a quien te doy

para ministrar el vino y el pan 

en el banquete del Cordero 

tú que en mí cortaste los hilos de muerte

y en el desierto pusiste un oasis 

abre mi vientre con tu siembra.


¿Cómo eran sus pies?



¿Cómo eran sus pies? 

¿Acaso dos cascadas muy juntas

cayendo en las faldas del monte?

¿Acaso diez candelabros indicando el camino? 

¿De oro rosado o de bronce bruñido? 

¿Estaban en lo alto, podrían alcanzarle mis manos? 

Yo me empinaba como un niño buscando dulce

en la parte alta de la alacena

Yo quería inclinarme mientras me guiaba

a las puertas abiertas

¿Eran de pan dorado,

y sus uñas de caramelo con leche? 

Tú dijiste come de mi carne, bebe de mi sangre 

¿Y qué haré con tus pies? 

¿Me serán por abrigo, por lugar de reposo? 

Sonreías, lo sé; por tus pies limpios,por tu camino tornasolado.



 

Antes


Días como agujas

"Estoy tan solo, amor, que a mi cuarto

sólo sube, peldaño tras peldaño,

la vieja escalera que traquea".

Juan Manuel Roca


Basado en el poema de Juan Manuel Roca,

días como agujas 

Antes de la tempestad:  

la nube más pequeña; 

y tu escalera que traquea 

por los ángeles van y vienen por ella; 

así que no te extrañes de esta 

ave insomne 

que vela tus sueños. 

Antes de los peldaños rotos: 

las fisuras de los pies; 

y las cuerdas que esperan 

a una aprendiz de malabarista, 

de repente, mi armonía 

en las notas de tu cítara 

hasta que despierten tus labios. 

Antes de la herida: 

los punzones de la rosa, 

y sin embargo los pétalos 

que arropan mis noches; 

aunque la turbulencia me persiga,  

con todo, como hormiga 

traigo a cuestas tus viandas. 

Antes del alborozo: 

la búsqueda; 

la fragancia de los frutos 

atiborrados en la canasta; 

y mi sed de peregrino 

que llama a tu habitación  

de antorchas encendidas. 

Antes del despojo 

vengo a asirme a ti, 

porque fue el frío 

y ya temblaba. 

 

Xilografía

 


Basado en la obra "Lo que hay en tus ojos"Xilografías de José Luis Crespo  Fajardo. 

El árbol sin rostro 

cautiva en su espejo 

un amor primitivo. 

La ventana ancestral 

salpicada de sémola 

revela las heridas 

que trae su lucha. 

La labranza quiere 

sus semillas amarillas, 

las flores y las hojas 

que resbalan de los ojos.  

Como ataviados de oro 

todos los rostros 

convergen en el fuego. 

¡Huele a laureles!

 

La balanza




Hay un pupitre, un cuaderno

y una tinta de arco irisen el soliloquio de un niño

frente al espejo roto:

no tiene cordones que amarrarse, 

solo el polvo pintando su cara. 

Los luceros, el aroma cenizo

de un barrio vecino atraviesan su techo

a la hora del fogón sin leña

le sabe a limonada en el estío; 

sueña el respiro saludable

en medio de su tos,

su infancia rueda

en un balón improvisado. 

Hay un traje, nueva tecnología

y unas vacaciones de verano

en el monólogo de un niño

frente al cristal tallado:

eleva su grito en los jardines, 

mira el alto de las cúpulas, 

va al banquete

y aborrece la mitad de su comida,

ve su rostro distorsionado

en las fuentes diáfanas;

tal vez entienda que puede irse todo 

como la mascota que un día se escapó.

En el terremoto tiembla

la cuchara de palo y la de plata,

se cae el jarrón y la chatarra, 

el paisaje devela su vergüenza, 

el luto de su explotación, 

y las migajas de foráneos

no son costales de arena,

ni siembran árboles

en la ladera de la inundación.

¿Por qué vendes la patria de tus hijos? 

Bebe del pozo de la clarividencia, 

reparte los panes sin la vieja levadura, 

no sea que se desplome la montaña  

y resbale el obrero

que da vapor a tu fábrica,

no azuces la inclemencia 

porque eres un rescoldo

a punto de ser humo.

 

Alguien canta



Alguien camina descalzo sobre pétalos de vidrio,

guarda saliva para amortiguar la sed, 

se hinca en la suciedad a rescatar vida,

a juntar las monedas de los desposeídos.

Alguien se hincha y se hace notar 

como el ombligo de la que va a dar a luz,

nada lo sacia en su reproducción múltiple

como si su vientre estuviera vacío. 

Alguien dice una oración de gratitud  

y se sienta en paz por el hoy, sólo por el hoy. 

Alguien gime con lo que queda de su voz,

acorralada, amordazada, estrujada, socavada,

y se pregunta qué llevarán los mercaderes

¿segarán las hojas secas del otoño?. 

Alguien en espíritu se lamenta  

por la multiforme sabiduría de su descendencia,

cortada de un tajo como un apellido

o un nombre borrado para siempre. 

Ningún cantor quiere silenciarse 

¿podrá la nota ser navaja que corte las amarras?

la materia suele seducir a los hombres 

cual mujer voluptuosa perfumada de duraznos

mientras crece la podredumbre 

y carcome al más pequeño, al débil. 

Recuerda que buena es la ronda  

donde se junta la inocencia. 

 

África

 
(Araña tejiendo su red)

https://suno.com/song/ec7e16fe-6283-4268-a4ee-2df5c90f676e

(Música de Suno, la canción la escribí en el tiempo de la convocatoria hecha por Alfred Assis,

de Isla Negra, Chile. Además, no es la primera canción que hago para el pueblo africano).


Canto por tus amaneceres sin gritos  

ni aullidos de fieras voraces,  

por la protección de tu pueblo de caramelo,  

ausente de aves rapaces.  

Canto a tus niños de seda  

de dientes purísimos,  

la ronda de manos inquietas  

para salir con victoria de los laberintos.  

Canto a tus baobabs, a tus ébanos,  

a todos tus árboles nativos  

que añoran el río de las piedras vivas  

para que del amor sean cautivos.  

Canto a tu sed de desierto,

al ardor de tus praderas,  

a tus dunas altas como castillos,  

por tus pies desatados de cadenas,  

por tus lágrimas de regocijo.  

Canto a tus dialectos de campanas,  

de tambores, de piedrecillas

cayendo a los charcos  

formando una tonada de ruiseñor,  

para que de ti se aparte la traición.  

Canto a tus mujeres de faldas largas,  

a tu persistencia de sol, a tu piel salvaje  

para que bañado en la verdad  

resistas las mareas con gran coraje.  

Canto a tus hombres de múltiples luchas,  

a tu valiente y aguerrido corazón  

para que no te vayas a dormir  

sin la gran celeste y sublime bendición.

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...