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miércoles, 17 de diciembre de 2025
Todavía
martes, 11 de noviembre de 2025
improvisando
(A Fausto Gonzalez)
Desde la ventana invento un bosque,
lo levanto con mis manos,
se alza más allá de mis ojos;
y te invento adentro: fiera silenciosa,
trinar de ave, sombra de árbol,
río, canto de espesura;
y me invento tierra, piedra, fruto,
miel, zumbido de insecto
entre el ramaje donde supe adorarte;
para decirte que aún te espero
en el lenguaje verde
como la plaga que conoce
lo que conviene devorar.
jueves, 30 de octubre de 2025
Rabia
Hay días que aprieto los puños
porque estoy con rabia
rabia de que me pusieron contra la pared
y no me fusilaron de una vez
Hay días que estoy con rabia
y quiero ajustar algunos dientes
en la boca de las suposiciones
de esas que agudizan los dolores
y me pesan las manos por los aguijones
de palabras necias
por esquirlas de metrallas
en el corazón de las murallas
porque tienen piedras
en vez de huesos
y en sus decisiones uno no sale ileso
Hay días que estoy con rabia
y quiero incendiar algunas cosas
quebrar las espinas de vidrio de las rosas
y me resulta infame
que expelen su perfume de amargura
y uno de tristeza quede exánime.
Hay días que estoy con rabia
y la escondo en el agujero del patio de la casa
y cuando tengo hambre, grito ¡Justicia!
hundiendo mis pies en el agujero
deseando no haber nacido
para ver la miseria humana
y me doy cuenta que no hay patio, ni casa
solo una amenaza de bala.
lunes, 6 de octubre de 2025
07 mayo
SOS
I.
Andamos con harapos
y nos arrancaron la ropa.
¿Por qué vienes a ver mi desnudez
a la hora de la siesta?
No me amarres más el vientre
que mis ojos también gritan S.O.S
Salimos a pedir agua y nos dieron azote.
Frente al portón de un hombre humilde
pisoteaste a mis hijos, los estudiantes,
olvidaste que fui un esclavo de los marchantes de blanco.
II.
Sal a barrer por tres pesos,
que los mártires son los desposeídos.
No hay ley para el esclavista.
Bajo la mesa de los contratos abunda el dinero.
¿Por qué tienes envidia del claustro donde aprendo?
¿Te pesan acaso mis letras?
Solo uní mi voz con otros poetas por la lluvia fresca.
Llévate las turbias aguas que arrastran a mis muertos.
III.
En el valle caen los búhos, los mieleros azules y verdes, los copetones, las garzas, y las garcetas patiamarillas.
¿Qué viento fétido vino a nosotros?
El aire nos pertenece
aunque tengamos la sangre de los nadie.
El aire fue el único regalo que nos dio la vida,
y si olvidas nuestros nombres
tus hijos olerán tu ropa tóxica.
IV.
Canta una cigarra en medio de la asfixia,
pero no es el tiempo del apariamiento,
canta del dolor entrañable que hizo
gemir al pueblo.
¡Corre, corre, esconde a los niños!
que nadie sepa que ellos nacieron cantando.
V.
Los ojos siguen abiertos pese al aturdimiento.
Los votantes maldicen
mientras otros aman la fuerza.
¿Por qué soltaste a los rinocerontes
cuando lanzamos las piedras a los charcos?
No íbamos a herir a los peces,
queríamos que se multiplicaran,
en nuestro plato no hay carne roja ni blanca,
nos acostumbraron a chuparnos los huesos.
VI
Mi padre se disfrazó para hacerme escarnio.
¿Qué bebedizo te dieron padre?
¿Ya no conoces a tus hijos,
no conoces a tus hermanos?
Soy como tú, un pobre huérfano.
Mírame a los ojos, pero no me los saques
que a mí también me mataron la madre.
VII
Soy tu hijo único, madre
el que heredó la tierra de tus uñas,
el que aró los campos de señores feudales;
me taparon la cara
porque vieron mi corazón de fuego;
me oprimió un faraón,
el que enreda los hilos.
No me esperes mirando con angustia
por la ventana
que morí luchando contra las tinieblas.
VIII
En el apagón, golpearon la puerta de mi casa con varas de hierro,
las mujeres doblaron los cuerpos, llevaron los niños gradas arriba para no ver la barbarie;
al otro lado de la ciudad,
encendieron velas e hicieron mil ruegos; los que debían oír, pusieron música estridente.
Hay una alarma en las calles,
el miedo busca a los débiles
antes de que el sol revele las manchas de sangre.
Se oyen gritos de dolores de parto,
y la jauria, y yo aquí queriendo una vara para volverme invisible..
IX
Catástrofe antinatural:
mirad los escombros
en las puertas del alma,
mirad el agravio a los recién nacidos
¿Qué afrenta llevará el niño
al que nombraron patrio?
las que dicen matria también huyen.
Abre un hueco bajo las piedras
a ver si sobrevives,
siembra sobre tu cabeza un árbol
porque el hambre apremia,
escarba hasta que encuentres agua limpia,
no te olvides llamar a la curandera,
la salud está en la subasta,
cuídate de empeñar a tus hijos
que las casas de empeño no te los regresan.
Recordando a marido (Q.E.P.D)
1 de octubre 2025
Epístola
Quiero romper el pasado
para traer tu presencia,
quiero romper el pasado
y minar la inclemencia.
Quiero cerrar la boca del abismo,
porque eras profundidad,
el nocturno espacio del lirismo;
el rocío en la espesura de los bosques,
el perfume selecto
en la hendidura de los montes.
Quiero romper el pasado
con este amor clandestino,
quiero romper el pasado
pues hoy me deshilo.
Sueño se siembren espadas
en la sima del silencio;
que traduzcas la agonía, el suspenso
en las letras que inspiran las canciones;
y calmar la sed de los espejos
con la tibia luz de las resoluciones.
Quiero matar esta lúgubre inercia
pues ya no siento lo mismo;
volver al vibrato, al melisma de tu voz
guarida, deleite y vicio.
Quiero borrar ese cruce con la muerte,
reservarte en mi hipocampo;
quiero subir a la pendiente,
concordar contigo en el espacio.
Canción para Fausto oct 3 2025
Hay tantas cosas que he tenido que dejar atrás
negándome la posibilidad de encontrarte en ellas…
Está el video con tu voz que no debe borrarse jamás;
están tus bromas y tu inmensa presencia en el desván.
Hay tantas cosas que he debido regalar
desprendiéndome con gran dificultad;
ese lugar atemporal donde los recuerdos se vuelven contusiones,
desarraigando como paria mis emociones.
¿A dónde van los sueños que escribimos?
¿A dónde van las canciones,
la intersección de los caminos?
¿A dónde la conversación que postergamos,
guardando besos en los labios?
¿A dónde la salud que bendijimos?
Inenarrable lo que sentimos y nos dijimos
mirándonos a los ojos,
cerrando nuestra promesa nosotros mismos.
Hay una fosa que se comparte,
o un tesoro oculto que está que arde,
como quien el amor se traga
y a sí mismo se empalaga
para no mostrar las manos vacías,
como cuando un día
la breve distancia resultó en agonía.
¿Cómo sellar el sobre sin tu saliva?
¿Cómo calmar el ansia sin tu sonrisa?
No hay instrucciones frente a la muerte
¿Se debe fingir locura, morderse la lengua
y hacerse el indiferente?
Hay un dolor que es hematoma y va creciendo cuando hacen falta tus aromas.
martes, 9 de septiembre de 2025
No preguntes
Vio bajar las nubes a esa loma
con olor a perros flacos,
las nubes tan limpias traían un aire fresco,
vio bajar el cielo sin poder subir a él.
A veces parece hay un infierno
entre el paraíso
como los que dicen ser rectos y no lo son.
Habló de los infortunios
y recordó palabras de verdad
en la boca de una sabia entendida en dolores:
la sacerdotisa anunciaba que era el tiempo
de los vástagos,
los que prueban de qué está de hecha una mujer,
los de cabellos de oro con alma gigante;
esos renuevos que hacen sonar los shofares
al lado de edictos con letras antiguas
donde Dios dicta su nombre al barro
en cuartos de excelsa blancura.
Era la hora de dar su única ofrenda
como la viuda en su escasez
cociendo la torta para el profeta;
como Abel dándose
con el último balido de su oveja.
Indefenso se fue el milagro
en la noche adusta
cuando la mujer cargaba la canasta pesada;
noche de trapos rotos salidos de la entraña
y el baño de sangre…
La vida se ganaba,
la vida se perdía
al chasquear los dedos;
y ella tragándose palabras en el frio rincón,
mordiéndose la lengua
como quien muerde una verdad
que necesita gritarse, y
consolando el corazón de Adán.
Ella guarda la agonía lenta del minuto extenso
en que Abraham no tuvo cordero
para el holocausto.
No preguntes por el aroma de la cattleya
en el altar de piedra;
ella es el sacrificio que sigue ardiendo.
sábado, 6 de septiembre de 2025
El viaje
Me envió una foto antes de aterrizar el vuelo,
me dijo: ¡así estoy!
(hombre de mirada triste,
con camisa oscura,
luchando contra el ansia
de las rutas del mundo).
Cuando tomo la foto en mis manos
quiero besarlo,
sus labios se fueron haciendo finos
con los años y mi boca necesitaba esa prenda,
labios que eran cosa delicada y exquisita,
entre la guama, el níspero y el mango.
Vuelvo a la foto de la embarcación naufragando,
de los destrozos en la mirada,
restos del mar,
de las cosas que calló para el mundo
menos para mí.
De él conocí cosas que no me es lícito contar,
y lo que vieron mis ojos
entre los puentes del delirio
y la complicidad.
Partes de mí tenían su nombre
sus gestos, su aliento,
sus coordenadas;
el jugueteo de las tardes,
el deslizarse en los contornos.
Se fue volviendo apacible:
garza blanca en la llanura;
sonreía y se desabrochaba la camisa
mostrándome el pecho,
me hacía reír
y yo me recostaba en él
como si fuese parte de mi reposo.
Le gustaba tomarme fotos,
y se fue llevándose mi risa
sin saber que yo no iba
en el mismo vuelo.
Solo me queda la foto triste
antes de reescribirnos
que quiero besar,
pero no hay piel,
ni aire, ni palpitación de alas,
ni pasaje de regreso.
Mi Amado (JyC)
Mi Amado no es una quimera, es quedar satisfecho con los jugos salubres de los frutos del firmamento; quitarse la arena de los ojos que te ...
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Basado en el poema de Pedro. "mientras un aire de estrellas distantes barren las hojas del techo." Aires de otoño, Pedro Olvera. ...
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Cuando aprendas que no es bueno cuidar de un gato: dejar que se acomode en tu espacio, en tu regazo, que salte a tu mesa, que se meta deba...
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Me entrego a tus brazos en caída libre, a los tépalos del narciso; pervivo traspasando las nubes contigo, recorriendo abismos, sin testigos:...







