viernes, 7 de febrero de 2025

Declaración a un árbol

 


Declaración a un árbol


Reconozco las bailarinas

que se incrustaron desde tu lomo

hasta tu corona

ellas menean pañuelos verdes

y cantan la novena sinfonía


Admiro los galardones

que penden de ti

esos zarcillos multicolores

el tañer de tus campanas

que cautivan el trino

de tus visitantes.


A mí me gusta recostarme a tus pies

descansar de las cargas

que azotan mi cerviz

sentir esa sombra pacífica

quebrantarme para ser paloma

y hablarte del espacio sideral

que me llama desde mi principio


Busco en ti mi guirnalda

tu pulpa metafísica

el olor de tu tierra

cuando te mima la lluvia

para saber de qué estoy hecha

y me encuentro diminuta

polvo cósmico de tu corteza.

@marte desde afuera

Cena


El comedor reluce sin platos servidos

El pan remojado en el vino

aviva la miel bajo la lengua

sopla Aquilón y Austro sobre mis frutas.


Tú como un niño

de mi pecho a mis costillas te recuestas

y yo me veo en un campo algodonero

como pluma de paloma suspendida.

 

Hallé un tesoro que refulge en tus pupilas

¡Que recreo!

Volveré a tumbar la puerta y

me ataré con mi pulsera a tu tobillo.


Caricatura: Leidy V. Varela L.

@marte desde afuera


viernes, 31 de enero de 2025

Estrechamente


"Había gritado «¡Te quiero!» como se grita «!Adiós!»

Y: «¡No puedo separarme de ti!», con los ojos llenos de horror".

Claudine Collet, de su novela El trigo en ciernes, Le blé en herbe, 1923.


“¡Estrechamente todavía el alma, en la incisión del cuerpo!” 

 Saint-John Perse - Anábasis y otros poemas.


¿Qué fue de la réplica del temblor,

de la tibia incisión, del fruto del algarrobo?

¿Quién cantará el estribillo de las 

buganvilias rozando el alféizar?

¿Podrá ver desde su orilla

la cabaña lejana, el terreno yermo?

En su último esfuerzo se pronunció diciendo:

"¡Tú ya hiciste todo por mí!"

como loba gris, arraigada a su estampa.

¿Y qué puede hacer un alma inhabitada

condenada a un fado sin respuesta?

Así, con el espanto en los ojos, ciega,

besé el cuerpo hinchado que tanto amaba,

porque amé con mi única posesión,

y estrechamente, de alba a alba.

Sin cumplir la promesa de los gansos,

me siento en mora con el guacamayo azul:

se enquista la ausencia.

Su recuerdo es un alminar desde

el que esbozo la plegaria;

la endecha de un coro angélico

escrito en las nubes de este letargo...

Y esta manera de morir tan lenta,

convocando un abismo inabarcable

que no sabe traer lo que me urge.


31/1/2025


Poemas a dos manos


SILBA EL VIENTO

sobre los riscos del recuerdo

El frío cala, la ansiedad, un hilo

desmadejado en el cilicio del olvido.

La hiladora acompasa nuestro huso,

enfila al sendero donde existe la durmiente;

queda atrás la realidad, 

el señorío de las flagrancias de tus manos 

que se asen al peldaño adormecido

en el trémulo suspiro que acaricia

los vaivenes que me das a cuenta

en este calendario interminable...

Pasan las horas y presiento

el vino que tiembla en el ombligo,

la lengua que abre surcos 

ahora ausente.

Regreso a cavar en el libro abandonado



esas letras que pendían cual aretes,

que tú hilabas cada tarde justo antes

 del concierto de corales;

y hundida en altamar despierto 

en tus páginas de sal 

a merced de tu marea y de tu brisa.


Amatista y Frodo


LLORO

Lloro, aunque no lo veas lloro,

soy una represa contenida en llanto

y en cada lágrima brota tu nombre

porque este es mi canto.

Canto de amor que quiero que se vuelva río

y recorra tu valle, tu bosque,

y haga volar mis gacelas,

y así salvaje, de amores ficticios,

de sueños efímeros

confluyes en cada verso/

te amo con el corazón empuñado,

maltrecho, malherido,

-este dolor que escurre mi sangre-.

Mi metafísica emoción,

mi aletargado suspiro: vuelves a mis ojos.

Te veo, desnudo y sin prisa,

te veo regocijado en mi hamaca,

luego despierto

como un sortilegio maldito

que empaña mis noches/

y me bebo tu veneno

-no me importa si es ajeno-

le robo al sueño tus recuerdos.

Esparzo en el viento mis aromas,

para que me extrañes,

para que corrompas tus pensamientos,

así como invades los míos/

y deseo de tus labios el néctar

celestial que brindas,

esa ponzoña anhelada por siempre,

la mágica inquietud de poseerte.

Retorno al tiempo infinito,

la música que en mi tocaste un día/

el sonar de las campanas que me embelesan,

tus granadas florecidas,

la fiesta de amanecida,

ese tren sin regreso

en que embarque mi alma/

y lloro, felizmente lloro

porque te amo.


Amatista y Seráfico 



SINFONÍA DEL SINSONTE

Rendida estoy a ti, sedienta de tu cuerpo, 

cohabito tus sueños tibios, 

con la esperanza que despiertes 

la fragilidad de mi piel de abril.

Abierta estás al infinito anhelo 

de succionar con mi voraz “famelia” 

el néctar de la flor de tu camelia 

en el máximo clímax de tu celo.

Húndete en mí, amor, 

mi mar espera por tu río, 

y en lo profundo surcos nuevos nacerán, 

surgirá el vaivén de las olas 

que en la mañana sobrevolarán gaviotas.

En la clave de sol tuya, 

busqué afanoso de tu piel la nota...la más profunda, 

la nota wagneriana, la que furtiva hasta tu piel rebota.

Mis manos son espuma que te baña,

mi aliento el rocío que tus poros reclaman,

no soy; somos uno, este maravilloso juego de amarnos.

Todo arde en el éter de estas paredes

en las sandalias de este momento, 

y es que estamos tú y yo unidos 

en esta hora incierta que me recuerda y eterniza 

como la necesidad impostergable de toda carne.

Huelo el aroma de tu selva encendida 

y te bebo completo en esta noche gitana.

Recuerda los dioses duermen,

no sabrán los pecados de tu carne en mi carne.

Sigue las rutas que anhele dibujar tu boca,

sigue el instinto que devora mis lúgubres soledades,

sigue el unísono sentir, 

tañe con tu instrumento, 

termina la obra magistral de música

que comenzó con nuestra mirada.

Devoro tu cuerpo como Saturno a sus hijos,

y es que siento como tus aspas

rompen el madero de mi cautiverio

y soy el reventar de olas nocturnas, 

el caudal que silencioso recoge la nieve del verano.

Provoca mi alma, amor, que ya es tuya,

para ti declarada, soy ahora simiente florecida,

regocijada, presa en la libertad de poseerte,

abrázame, dulce tejedor de las fibras

que colorean mis sentidos.

Cabalga en las delicias de mi cuerpo

y descubre este sabor de sal que me brota

yo beberé la miel de tu pasión y el vino de tu copa

mientras mis carnes trémulas te piden ansiosas

que deslices tus caricias en mi cuerpo

y tus caderas las delinearé con el tacto de mi boca.

Parece de pronto que el tiempo se ha esfumado

¿cuánto habrá tardado mi boca en alcanzar la tuya?;

pecho con pecho sigo penetrando en tu vida;

tu respiración ceñida, presurosa, 

quejumbrosa copia la prisa 

de nuestros movimientos... el estruendo final... 

nuestros cuerpos son sólo placer

y la mitad de mi vida viajando a tu cuerpo.

Somos una historia que deja un eco entrelazado, 

sinfonía del sinsonte


Amatista - Seráfico



COMO SI LOS CIELOS ME HUBIERAN ABIERTO SUS PUERTAS

“ Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si halláis a mi Amado, 

que le hagáis saber que estoy enferma de amor...”

Cantar de los cantares, Rey Salomón


La Esposa

Te veo descender

impregnado con chispas de estrellas;

como si los cielos me hubieran abierto sus puertas,

como si la lluvia me sorprendiera desnuda

y me diera un traje nuevo

¿Será la luz de tu amor que me ha bañado?

¿Serán tus besos que se han posado en mi boca?

El Esposo

Tu traje es una hermosa filigrana de luz y seda

trenzada en amor y fantásticas rosas,

como un beso sublime y ardiente en tu boca...

Un vívido ropaje que en la noche te plena.

La Esposa

Me has amado desde los siglos,

mientras yo dormía;

ahora me despiertas, me conectan al mundo tus fibras

febriles.

Festejo tus manos acariciando mis palomos

¿Qué son tus dedos, si no tallos que sostienen mis flores?

El Esposo

Amada mía, paloma mía....

¡Tú estás desnuda esperando la lluvia

ya brotan de ti jazmines sonrosados!

y una rosa en botón en tus senos amados

danza para mí con un canto sagrado...

Yo forjo un bastión en tu pozo encantado

y grávida ya vibras en gozos azules

¡Yo velo tiernamente tu fruto azulado

y doy besos calmos a tu cálida ubre...!

La Esposa

Con tu aceite fino has encendido mi lámpara,

beberás de las reservas del vino,

me dirás Ave Fénix, desde ahora estaré en vela

para que vuelvas con tu llama ardiente a incendiarme.

El Esposo

Eres linda, mi Amada,

tu cuerpo es mi prado y santuario,

es dueño tu talle de sabias cadencias

y tus piernas se avienen perfectas al son de mi descanso.

Tu vientre es trigo, porcelana y agua de mis ríos

y tus pies un ánfora divina que consagra mis senderos....

Trae tu mejilla a mi pecho, pues la lluvia declina y se aleja:

ha dejado en ti un velo que te guarda hermosa y fresca para

mí....


Amatista y Alfredo

viernes, 24 de enero de 2025

Fractal


La cera derramada en las vasijas,

los pabilos humeantes;

y al contacto de nuevo: las lumbreras,

las corrientes tibias de ternura extrema.

Un fractal sumado a otro

copando la cúpula de un templo;

la nieve impoluta 

bañando los pinos reverdecidos.

Los palomos dormidos

despertando en altos nidos

como capullos abriéndose

en el claroscuro de humedecido lienzo.

Las papayuelas en almíbar

enviciando el paladar

como estelar sacarosa,

creando una inminente necesidad.

La mimosa púdica

ocultando tras su recato

lenguas de fuego encogidas

al mínimo viento.

La salud de un cáliz sagrado

colmado de lo reservado

del más fino lagar,

de voluptuosos frutos.

Y yo, deshaciéndome; 

mordiendo diminutas escamas de sal,

como partículas de granizo que se esfuman

en el suelo de tu piel y de tu boca.


(Recordando a mi BB hermoso, JFGM)

24/1/2025




martes, 21 de enero de 2025

Aquí todo te extraña




Hay un sollozo en el aire de esta tarde,

una pena franca y transparente

que unta en mis poros su salitre.

El viento en la otra esquina

cruza los brazos y frunce el ceño,

no se le antoja silbar hasta esta calle.

El pechiamarillo vino a buscar comida

en el plato de mi perro negro,

porque la higuera le esquiva la rama

para tomar el fruto.

Nadie quiere hacer su oficio;

se acuclilla la voz en la garganta.

Hay un eco ahogado, medio mudo,

parece el presagio de las grietas

en las entrañas de la tierra

cuando el halito se condensa,

y de pronto, una furia arremete

contra nosotros mismos

-la hojarasca se hace polvo-

Cómplices de mi lenguaje,

las raíces ancestrales

nos convocan a ser volátiles,

a hablar el primigenio idioma antes de Babel,

confabularnos en la triple unidad:

blanco, negro, amarillo;

Dios y yo, y tú conmigo.


2009


Clericot

Corriente viva (amar a un artista)

  J. F. G. M. Lo hicimos de alguna manera, y pudiste volar más... Y volamos, y nos chupamos los dedos, y saltamos rayuela en las calles, y t...