martes, 21 de enero de 2025

Aquí todo te extraña




Hay un sollozo en el aire de esta tarde,

una pena franca y transparente

que unta en mis poros su salitre.

El viento en la otra esquina

cruza los brazos y frunce el ceño,

no se le antoja silbar hasta esta calle.

El pechiamarillo vino a buscar comida

en el plato de mi perro negro,

porque la higuera le esquiva la rama

para tomar el fruto.

Nadie quiere hacer su oficio;

se acuclilla la voz en la garganta.

Hay un eco ahogado, medio mudo,

parece el presagio de las grietas

en las entrañas de la tierra

cuando el halito se condensa,

y de pronto, una furia arremete

contra nosotros mismos

-la hojarasca se hace polvo-

Cómplices de mi lenguaje,

las raíces ancestrales

nos convocan a ser volátiles,

a hablar el primigenio idioma antes de Babel,

confabularnos en la triple unidad:

blanco, negro, amarillo;

Dios y yo, y tú conmigo.


2009


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