sábado, 21 de febrero de 2026

Comportamiento animal


Hubo dragones que en algún momento parecían aguas dulces de un hermoso río,

ellos solían golpear ovejas hasta convertirlas en pequeños zorros o lobos.

Hubo un oso que se convirtió en carnero antes de la fiebre y el escalofrío;

antes de irse el carnero se levantó una serpiente,

la serpiente convertía a las iguanas en manada de leones .

Los leones enviaron dos perros, y el piso de la casa se inundó de agua viscosa hasta el cuarto del carnero.

El carnero se casó por un rito poco común con una oveja que tenía atadura de zorro y lobo,

nadie lo sabía.

El carnero estaba perdiendo la memoria, por eso perdió citas para ocupar el trono que le correspondía.

Los perros guardaban sus dientes y eran hermosos en apariencia, pero dejaban sus heces y luego se escondían, la jauría ha estado siempre al acecho. 

Allí estaba la oveja con su atadura, pero se empezó a sentir lobo, buscó dientes para defenderse, y le pusieron grilletes en sus patas,

cambiaba constantemente ante la amenaza,

la inmovilizaron, ya no sabía qué ser. 

Los perros fueron como soldados de Babilonia poniendo sitio, parecía el día de la muerte de los primogénitos, ellos sentenciaron a la oveja al exilio y a comer hierbas amargas, ese era el plan de la serpiente.

La oveja volvió a su balido, pero el balido estaba roto. Tuvo sed, tuvo hambre, caminó largas jornadas buscando pastos, era una oveja nómada a fuerza de vientos del desierto, tuvo acreedores que antes no tenía y el corazón le pesaba hasta enfermarse. Muchos días pidió su muerte, pero ella tenía un cinto de propiedad divina.

Las serpientes y los dragones incitaban a buscar adivinación, agorería, ellos se obstinan por manchar el mundo, enviaban hechizos a los demás animales para que se mataran entre sí.

La oveja buscaba el oasis, lavarse el corazón de las manchas que pusieron en su frente, y cayó de rodillas para que se rompieran sus ataduras.

Los leones volvieron a ser iguanas, a las iguanas les abundaba la comida, y tuvieron en sus manos los pastos de la oveja, los árboles frutales, el abrevadero, amasaron cosas innecesarias que se salieron de sus manos. El corazón se les volvió pequeño y fueron piedras de despeñadero, cualquiera que tropezara con ellas podía desplomarse. Fueron tan duras que no pudieron moverse; y empezaron a sentir el cansancio de la oveja, la sed de la oveja, los dolores de la oveja, la angustia de la oveja, el trabajo de la oveja, las aflicciones que no conocían.

Un día la oveja será una reina, pisará a la serpiente con fuerza, la serpiente buscará otro desierto con apariencia de selva, la serpiente será perseguida siete veces y aullará como lobo, tratará de volverse un zorro, incluso una gallina a expensas del zorro,  tal vez querrá ser oveja, su casa estará deshabitada. 

La serpiente es ciega, es ciega y no lo sabe, tiene los ojos de vidrio abiertos para dañar; carece de corazón y no lo sabe; vive porque Dios tiene misericordia; su corazón se secó hace mucho tiempo; alguna vez fue una vajilla de cerámica blanca, o tal vez aparentaba esa limpieza. Cuando hablaba solía hablar con pausa, aparentando sobriedad e inteligencia. La mente de la serpiente es de piedra, no razona, no razonará en mucho tiempo, hasta que no empiece a perderlo todo, porque lo único que ama son las posesiones; busca el oro para regalárselo a una manada de hienas que convirtió en serpientes, tiene su favorita, ella le hace venías constantemente porque también ama el oro y las marcas finas, ella es de plástico algunas veces, se parece a los dragones que lucen como las aguas dulces de un hermoso río.

Hubo un perro que no quiso ser perro, era paloma, se volvió perro cuando una rata mordió al líder de su parvada. Después de volverse perro buscó ser rata por resentimiento y cada vez que se vuelve ratón su vida se le viene abajo, el rencor le endurece su bello rostro, se le tensa, y se desespera.

Hubo también unos tigres que se manoteaban entre sí y quisieron ser ovejas, pero eran amigos de la serpiente. La serpiente los seducía y empezaban a manotear a las ovejas, incluso las golpeaban con el libro sagrado. Los tigres acostumbraban a olfatear las patas de los animales, les encantaban las especies raras y les hacían la venía, querían agradar a todos por su voracidad y el anhelo de un pedazo de carne. Un día vomitarán la pócima de serpiente y se avergonzarán.

Hubo una rata a la que se le descubrió el nido, cargaba una culpa que la consumía, pronto se irá la rata de donde solía abastecerse, su descendencia no son ratones y le reclaman.

Esta es la consecuencia de la Torre de Babel, todos tienen un lenguaje diferente conforme a sus obras y a lo oculto del corazón y del pensamiento. Solo las ovejas pueden volver al lenguaje primigenio de Sumeria.



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Hubo dragones que en algún momento parecían aguas dulces de un hermoso río, ellos solían golpear ovejas hasta convertirlas en pequeños zorro...