sábado, 4 de mayo de 2024

Debí odiarle


Debí odiarle desde el primer momento

pero era hermoso como un búho de nieve

Pude haberlo destrozado como se arruga la hoja de un texto inútil

haberlo asfixiado con mis manos

pero él era espuma

de esa que quieres tocar con tus dedos cuando te sientas sobre una roca

y metes las manos y los pies

y te inclinas para hacer reverencia al agua y atraparla

de esa que no quieres que se rompa ni se ahoguen sus burbujas

Debí ignorarle y ser solo silencio

indiferencia

pero me hacía creer con su sonrisa que el mundo no era indolente

Debí tacharlo con un marcador permanente

romper su foto

quemarla en un horno

cortar su nombre con unas tijeras

pero él era un banquete de frutos redondos en un salón blanco

de esos que quieres morder suavemente como un trozo de piña dulce que sigue ardiendo en la boca

de esos que no le cuentas a nadie que tienes

para comer despacio

y tal vez como un perro esconder el hueso en la tierra del patio

esconder un pedazo de pan debajo de la cama

Debí encerrarme en la ducha

dejar la llave abierta hasta desgastarme

y que mi piel no lo llamara

pero él era la misma noche

era fantasma

y el mismo insomnio que escribe y canta.

4 may 2024



viernes, 3 de mayo de 2024

S/T II

 



Me inquietaban tus manos

¿Podría medir tu calor?

podría saber si ese fuego en tus manos

me haría correr de prisa

y en ti recostarme

o arrinconarte hacía una pared de la casa

No podría saberlo.

Pero cerré los ojos

y en medio de un salón, estando en pie los dos, abrimos nuestras manos

tu calor sobrepasaba el cuerpo

había en tus manos una tibieza de refrigerio

un sosiego

una calma

y todo estaba tan limpio

tan blanco

excepto por mi blusa luctuosa

por esas preguntas inconclusas

por la incertidumbre

Y cuando esperaba mi mano derecha tomar tu izquierda

tu mano vino sobre mi cintura descubierta

y fuimos como dos adolescentes

que tienen inquietud sobre la vida

te sugerí guardar el secreto

y desperté.

S/T

 



Sin título


¿Recostarme en su regazo

Comer las uvas verdes de su mano

Mirarle, solo mirarle y sonreír

Alojarme como una bacteria que no es sensible a nada

Que se queda para siempre

Retener en el olfato el aroma bajo su cuello mojado?

Dejar entrar la lluvia impoluta que está en el portal de la casa

Alejarse de ese mar que se adentra en la playa

Y quedarse en la nieve más blanca

la que despoja de hojas los árboles

Plantarse en aquella roca donde brotan los manantiales

Soñar al Amado, siempre soñarlo

Y acudir a la mansión que desciende de lo alto.


No me iré



Aunque el mundo me tendió lazo

No me iré de ti

Aunque parecía que me hacía pedazos

Aunque me quisieron postrada en la cama

Me levantaré a abrazarte todas las mañanas

Aunque dijeron no sería desposada

Heme aquí, porque vives en la alta morada.

No me iré de ti

Porque tú me harás un ser imperturbable

Porque tu valentía pondrás y no seré de alambre

No, no me iré de ti

Tú harás que mi boca expulse el agua de mar

Porque un día saldrán las abejas

Aquel día en que mis ropas dejen de estar viejas

Y de tu mano al fin podré soñar

No me iré, no puedo

Saboreé un día el postre del banquete

De ese santo alimento inacabado

Vuélveme más fuerte que el hierro forjado.

No me quiero ir.

25 ene 2023

Dime


Dime si podré pensar en ti

Dame una señal desde tu cielo

Una llave secreta que me traiga consuelo

Para proseguir

Dime que no es una quimera

Que añore la nieve en mi monte

Para volvernos primavera

Para alcanzar la luz de tu horizonte

Dime que no perdí tu risa que me alegra

Que no perdí lo suave de tus manos

porque el mundo solo ofrece lo ufano

Y tu voz me parece que a los ángeles congrega

Dime si me esperas mientras alisto mi maleta

Si viajo a tu camino o a mí llegas

Háblame de la esperanza que te habita

del Dios real que en gloria resucita

Curiosidad



¿Comeré pensamientos,

las violetas deleitosas?

¿Me sabrá a mamoncillo,

a grosellas, a mango biche,

a chontaduro aceitoso?

¿Comeré la palabra escondida,

Tal vez una sílaba,

el contorno de su sonrisa?

¿Descubriré la nota de su melodía

el susurrar de su aliento,

el dejo de un quejido,

la partícula de arena

que trasegó del desierto?

¿Me sabrá a pera envinada,

a duraznos en almíbar,

a panna cotta de pistaches,

a pulpa de guama o de guanábana?

¿Tendrá el licor del chocolate,

el aroma del café, de la nuez,

de la almendra tostada?

¿Me quemará como sol en su cenit

como Antártida Oriental en invierno?

¿Me llevará al sauna perfumado con limoncillo,

a campos de lavanda o girasoles,

o al sendero de los pinos?

¿Me acercará a sedas,

a linos y a algodones?

¿Me hará amar más las rosas,

los geranios, las orquídeas,

las gardenias, las buganvillas?

Solo me pregunto sobre su boca.


martes, 30 de abril de 2024

Sobre mi infancia y otros asuntos

Fui un misterio, desafié el espacio

bajo las aguas del vientre de mi madre,

nadaba con el Invisble.

Me signaron como a León Felipe las letras "y me sé todos los cuentos", y por parte de mis padres heredé las cuentas;

al año quebraba porcelanas con gran placer como me gusta quebrar ídolos mudos;

a los dos años, la caída por las escaleras y el andar a tientas. He sido frágil y vólatil como flor de primavera.

De los tres me queda una sombra, una cicatriz. Y me persigue una mancha negra.

Creo fue a los cuatro que hice mi primer negocio: bailar por doscientos pesos. Bailar puede traerte problemas y algunos premios. Ahora, unas canciones me hacen pensar en mi recorrido y no sé si caí en el fondo de un recuerdo.

A los cinco me hicieron broma con el pan de cincuenta y a los seis con un paseo;

algunos me han visto como conejillo de indias.

Declamé "alondra, alondrita", mi marido declamaba y me dio tres vueltas, y me dejó girando con su ausencia.

Tuve resabios con la comida, ahora estoy como Elías, esperando alimentos de los cuervos.

Dos maestras se unieron y compraron gaseosa y reinas para celebrarme los seis, debieron ser extraterrestres. Solo los que no son de este mundo me comprenden. En casa hubo un regalo sorpresa: la muñeca y los pañuelos aromados. Amo todos los regalos y mi nariz busca las fragancias que causan delirios, aun no sé a qué huele ese hombre que a lo lejos pone la música.

El día que se fue la luz en la escuela, me signó el beso robado de un niño necio, pienso en Sor Juana, en los lugares oscuros que nos hacen declinar y en una boca esquiva.

A los siete, ocupé un segundo lugar en la escuela, pero más me gustaba salir por champús y papa rellena.

Hacer amigas de juegos en la playa es bueno, tan bueno como conocer dos bisabuelas.

A los ocho, los fraccionarios y la historia ahorraron a mis padres el curso de tercero, los números han pagado muchos gastos pero se gasta mucho tiempo.

Pasé a cuarto y fui una princesa con el vestido hecho por mi tía, recogí fondos para ganarme la beca.

Estuve en peligro de muerte con la cara hinchada, otros días con el alma henchida de turbulencias y mi madre al pie de mis batallas.

Tengo una hermana madre y tengo una hermana hija. 

A mis nueve, un día fui maestra; y dos días después de ir al circo, fui huérfana.

Antes de los diez concluyó mi infancia, por eso tomo luz de los ojos de los niños, leo para que no se pierda la inquietud y me deslumbra el de mirada inocente y de manos tersas; me quedé en los asombros y no crezco, no me interesa mientras me siga impulsando a solas en ese columpio que me eleva.

Me quedó el gusto por los patines, las veintidós muñecas, la cocinita con pilas y el timbrar en los apartamentos y salir corriendo.

Es bueno huir de vez en cuando y esconder el corazón todos los días en el vientre primigenio.

Abril 30  2024

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...