miércoles, 28 de abril de 2021

Antes


Días como agujas

"Estoy tan solo, amor, que a mi cuarto

sólo sube, peldaño tras peldaño,

la vieja escalera que traquea".

Juan Manuel Roca


Basado en el poema de Juan Manuel Roca,

días como agujas 

Antes de la tempestad:  

la nube más pequeña; 

y tu escalera que traquea 

por los ángeles van y vienen por ella; 

así que no te extrañes de esta 

ave insomne 

que vela tus sueños. 

Antes de los peldaños rotos: 

las fisuras de los pies; 

y las cuerdas que esperan 

a una aprendiz de malabarista, 

de repente, mi armonía 

en las notas de tu cítara 

hasta que despierten tus labios. 

Antes de la herida: 

los punzones de la rosa, 

y sin embargo los pétalos 

que arropan mis noches; 

aunque la turbulencia me persiga,  

con todo, como hormiga 

traigo a cuestas tus viandas. 

Antes del alborozo: 

la búsqueda; 

la fragancia de los frutos 

atiborrados en la canasta; 

y mi sed de peregrino 

que llama a tu habitación  

de antorchas encendidas. 

Antes del despojo 

vengo a asirme a ti, 

porque fue el frío 

y ya temblaba. 

 

Xilografía

 


Basado en la obra "Lo que hay en tus ojos"Xilografías de José Luis Crespo  Fajardo. 

El árbol sin rostro 

cautiva en su espejo 

un amor primitivo. 

La ventana ancestral 

salpicada de sémola 

revela las heridas 

que trae su lucha. 

La labranza quiere 

sus semillas amarillas, 

las flores y las hojas 

que resbalan de los ojos.  

Como ataviados de oro 

todos los rostros 

convergen en el fuego. 

¡Huele a laureles!

 

La balanza




Hay un pupitre, un cuaderno

y una tinta de arco irisen el soliloquio de un niño

frente al espejo roto:

no tiene cordones que amarrarse, 

solo el polvo pintando su cara. 

Los luceros, el aroma cenizo

de un barrio vecino atraviesan su techo

a la hora del fogón sin leña

le sabe a limonada en el estío; 

sueña el respiro saludable

en medio de su tos,

su infancia rueda

en un balón improvisado. 

Hay un traje, nueva tecnología

y unas vacaciones de verano

en el monólogo de un niño

frente al cristal tallado:

eleva su grito en los jardines, 

mira el alto de las cúpulas, 

va al banquete

y aborrece la mitad de su comida,

ve su rostro distorsionado

en las fuentes diáfanas;

tal vez entienda que puede irse todo 

como la mascota que un día se escapó.

En el terremoto tiembla

la cuchara de palo y la de plata,

se cae el jarrón y la chatarra, 

el paisaje devela su vergüenza, 

el luto de su explotación, 

y las migajas de foráneos

no son costales de arena,

ni siembran árboles

en la ladera de la inundación.

¿Por qué vendes la patria de tus hijos? 

Bebe del pozo de la clarividencia, 

reparte los panes sin la vieja levadura, 

no sea que se desplome la montaña  

y resbale el obrero

que da vapor a tu fábrica,

no azuces la inclemencia 

porque eres un rescoldo

a punto de ser humo.

 

Alguien canta



Alguien camina descalzo sobre pétalos de vidrio,

guarda saliva para amortiguar la sed, 

se hinca en la suciedad a rescatar vida,

a juntar las monedas de los desposeídos.

Alguien se hincha y se hace notar 

como el ombligo de la que va a dar a luz,

nada lo sacia en su reproducción múltiple

como si su vientre estuviera vacío. 

Alguien dice una oración de gratitud  

y se sienta en paz por el hoy, sólo por el hoy. 

Alguien gime con lo que queda de su voz,

acorralada, amordazada, estrujada, socavada,

y se pregunta qué llevarán los mercaderes

¿segarán las hojas secas del otoño?. 

Alguien en espíritu se lamenta  

por la multiforme sabiduría de su descendencia,

cortada de un tajo como un apellido

o un nombre borrado para siempre. 

Ningún cantor quiere silenciarse 

¿podrá la nota ser navaja que corte las amarras?

la materia suele seducir a los hombres 

cual mujer voluptuosa perfumada de duraznos

mientras crece la podredumbre 

y carcome al más pequeño, al débil. 

Recuerda que buena es la ronda  

donde se junta la inocencia. 

 

África

 
(Araña tejiendo su red)

https://suno.com/song/ec7e16fe-6283-4268-a4ee-2df5c90f676e

(Música de Suno, la canción la escribí en el tiempo de la convocatoria hecha por Alfred Assis,

de Isla Negra, Chile. Además, no es la primera canción que hago para el pueblo africano).


Canto por tus amaneceres sin gritos  

ni aullidos de fieras voraces,  

por la protección de tu pueblo de caramelo,  

ausente de aves rapaces.  

Canto a tus niños de seda  

de dientes purísimos,  

la ronda de manos inquietas  

para salir con victoria de los laberintos.  

Canto a tus baobabs, a tus ébanos,  

a todos tus árboles nativos  

que añoran el río de las piedras vivas  

para que del amor sean cautivos.  

Canto a tu sed de desierto,

al ardor de tus praderas,  

a tus dunas altas como castillos,  

por tus pies desatados de cadenas,  

por tus lágrimas de regocijo.  

Canto a tus dialectos de campanas,  

de tambores, de piedrecillas

cayendo a los charcos  

formando una tonada de ruiseñor,  

para que de ti se aparte la traición.  

Canto a tus mujeres de faldas largas,  

a tu persistencia de sol, a tu piel salvaje  

para que bañado en la verdad  

resistas las mareas con gran coraje.  

Canto a tus hombres de múltiples luchas,  

a tu valiente y aguerrido corazón  

para que no te vayas a dormir  

sin la gran celeste y sublime bendición.

Reflexión (fragmento)


(Entre Marsella y Fredonia, Colombia)

Fui como aquella zarza 

donde no anidaron las aves, 

a mi erial faltaba agua, 

y alambres me cercaban.
 

¡Oh si tú fueras mi savia,
y si tú fueras mi hoguera!
para que me limpiaras
y no me consumieras.

En el monte de la santidad, 

tus ministros andarán 

sin yugos ni cadenas, 

con tu carga liviana 

como si florecieran

en la boca del Volcán.


Enciende en mí la llama 

avivada por tu viento,

y si viene la tempestad 

ven por sotavento.

 

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...