El día en que te llega la guerra y no puedes enterrar a tus muertos,
es como ver de frente el lado más cobarde de los hombres;
es ver desde lejos la cara del dictador;
el tanque de guerra apuntando a tu casa;
los hombres a caballo quemando la aldea,
y uno acuclillado, masticando la impotencia mientras se abre una hendidura que te parte en dos.
No sé qué cabe en mi zanja abierta.
¿Quién ha sumado ira a la copa de Dios?
El amor era como tenerlo todo
El despojo fue como hombres necios hollando los frutos.
Y uno tan frutal se va pudriendo hasta volverse gusano
Y luego el gusano abona la tierra
¿Quién reclamará por los muertos a los que mal gastaron sus nombres?
Espera la tierra y esperan los cielos
No conocí justicia entre hombres
Huele a pólvora y a metales pesados
Hay un Chernóbil generando un cáncer,
la indolencia es el virus que lo hizo nacer.
Los que cuidan los frutos jamás serán del mar insolente.

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