Mi Amado no es una quimera,
es quedar satisfecho
con los jugos salubres
de los frutos del firmamento;
quitarse la arena de los ojos
que te aflige;
correrle el botón a la ropa
que te aprieta;
remojar tus pies hinchados
en agua tibia con piedra alumbre,
darles masajes con gotas de lavanda;
y obtener la paga mayor de la jornada.
Mi Amado nombró a la libertad
libre de borrascas
en la tempestad
junto vientos y tormentas,
y los cordones del viento se anudaron;
restituye lo perdido,
rescata la gran obra,
restaura mi pintura
en su acuarela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario