Hoy fue ser menos que polvo,
luchar contra el animal que llevamos dentro;
resistirse a la ansiedad,
a vengarse,
a mostrar la rabia en los argumentos.
Fue soportar el insomio
y no salir corriendo;
sentir que los brazos pesan,
que duele el cuerpo
como animal que se tensa;
luchar contra la inquietud,
la zozobra,
y no entregarse a la materia que corrompe,
a la ciénaga seca.
Que un malaj me detenga a la diestra,
que un malaj me detenga a la izquierda;
no es fácil encarar en el espejo
el orgullo animal,
la soberbia
por defender el hábitat al que tenemos derecho,
y vencer las fieras a las que les brillan los ojos por el afán de morder tus carnes
sin haberte muerto.
Si me marcho quiero ser evolución,
negando,
renunciando;
desprendiéndome de la piel animal,
de garras,
de pezuñas,
de dientes afilados,
del alma animal que llevamos dentro.
15/10/24

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