viernes, 6 de marzo de 2026

Mujer migrante



Soy migrante enfrentada a una especie de apostasía:

conocí los muros infames de la apatía.

Vine de los cuatro puntos cardinales, lo dice mi documento originario y mis rasgos fundamentales.

Fui sentada en el banquillo de los acusados

y me señalaron cien dedos por haber amado

porque vine a amar aunque me encuentre púas;

vine a comerme las fresas, los nopales y las tunas;

vine a recuperar los ríos que se secaron;

vine a rodear las playas con mis caballos.

Soy migrante y me place naturalizarme

en el lugar donde veré los juicios

porque el orgullo caerá de golpe en el precipicio;

la más pequeña cosa envanecida morirá cuando se rieguen las sales,

allí se acabará la raíz de mis males.

Yo arrastraba cadenas que parecían condenas,

me traje una bandera herida en la infancia

y soñé por momentos otra abundancia;

varias veces incendiaron mi nombre,

a veces hay monstruos entre los hombres.

A fuerza de caer ya caigo de pie,

fui una flor tratada a puntapiés;

soy una general que lava su uniforme,

pasé en regla todos los informes.

Celebra si crees tu sangre más limpia,

la mía es mezcla poderosa de todas las insignias;

soy peregrina fértil y viva, 

no vuelvas a despellejar mi carne entumecida.

Soy mujer de toda la tierra

deja de hacerme la guerra.


lunes, 16 de febrero de 2026

No es bueno amar a un gato

 


Cuando aprendas que no es bueno cuidar de un gato:

dejar que se acomode en tu espacio,

en tu regazo,

que salte a tu mesa,

que se meta debajo de tus cobijas,

que haga la ronda por la cocina

para luego doblar rodillas a borrar las huellas necias;

y de repente hay otro techo al que ha saltado.

No es bueno buscar entre las cajas de libros,

en los escaparates,

en las manchas de los muebles;

entrar en ese jugueteo de llenarlo todo y dejarte de la nada tan vacío…

Porque se va mirando de izquierda a derecha  y luego de frente como complaciendo a todos y a ninguno.

Y al final pocos entienden quién era el verdadero amor del gato;

si el gato es un fanfarrón, un ingrato, un soberbio o es una nube, una clara ilusión, un espejo en el que me miraba con certeza.

Hoy que aprieto el cojín blando en el que rascaba sus lomos;

y las rojeces en mi rostro me muestran como el polvo persuade, rompe y oxida al igual que las mentiras;

cuando calculas la dimensión de los daños y al trepar la escalera hasta la reja celeste vislumbras el corazón de los infieles,

aprenderás que no es bueno amar con tanto empeño a un gato que perdía su memoria,

como lo hice yo.


Feb 16. 2026


martes, 27 de enero de 2026

Itinerario



Sabrán que nos amamos…

qué volabas en el trayecto del colibrí negrito

reposando sobre la cuerda frente al balcón

El turpial cantaba en su travesía, vestía igual que papá el día de su muerte;

en el país de la alegría se vencen las penas:

los alcaudones te hablan en la avenida,

los canarios se citan en el andén de  la casa

y los loros son corales indicando el camino de los peces.

Las torcazas vigilan la calle y no faltan las palomas,

el petirrojo visita el papayo, trozo de brasa ardiendo frente a mis ojos;

los azulejos son destellos de estrellas nuevas 

posando en el manto rojo,

el colibrí esmeralda da los buenos días

y las mariposas amarillas celebran el medio día;

los pechiamarillos me recuerdan lo que soy y lo que fuimos y pido que vueles para ver mi danza.

Las abejas callan en la calidez de la reserva,

las marpesias confrontan con su tenacidad 

como persisten las avispas negras y las mexicanas entre el techo de madera y las aves del paraíso;

No se puede narrar al Edén y su paraíso en un día,

solo sé que se canta y se baila, que los pies se mueven solos como picados por bichos que no duelen y hay una corriente que sube hasta la cabeza.

Soy el insecto que siempre busca la luz, los aromas más exquisitos y el agua, y quisiera morir en el agua más cristalina como la hormiga gigante en la tierra donde se comen los chiles más dulces, moverme en medio de la hierba como el escarabajo rinoceronte.

Hay chocolates que saben a selva, a franja ecuatorial, como los que nos comíamos juntos, mas en ese país hay delicadezas que me recuerdan a tu boca.

No diré que es “el país de la belleza”, diré que es el país completo donde nada falta porque faltando tú, tú vas conmigo. Dejarte de amar es anular mi sangre, sería desconocer el soplo de Dios sobre mi nariz. La nostalgia es el primer síntoma cuando tienes que partir.

Empacaste la maleta que no quería… pronto vendrá el temblor y volveremos a sonreír, descansaremos de la ignominia.

Un ángel vestido de cuervo me despidió en el aeropuerto, en el lugar de tu último anhelo siempre se puede ser feliz.

Viste la humildad caleña, esa humildad vital que sabe a champús y a chontaduro, a dulce de coco y a pandebono, esos sabores sencillos en manos sencillas, allí no se suele ser tan pretencioso a menos que bailen, porque en Cali se brilla aunque nos tengan en poco, la humildad en Cali sube a los rostros. La sencillez de Cali se parece a tu piel suave y caliente, ahora partícula; eras especial como el Borojó, auténtico, y podíamos enrojecernos juntos.

Nadie sabe lo que anhelaste mi país, y tú fuiste el país que quise amar, y yo fui un país nuevo para ti, mi mapa en tus manos de cartógrafo.

Las mariposas negras me sonríen al igual que los tambores; 

orquídeas amarillas y catleyas besan mis mejillas;

un río abre paso entre la selva y embellece a las piedras, bien pudieran allí lavarse muchos de sus máscaras, y las duras piedras desvanecerse cuando suenan las voces apacibles.

Decir que todo canta en mi país es verdadero.

Cantan los samanes y los cedros, cantan el guayabo, el mango, el mandarino, y los guayacanes laten florecidos como una exultación creciendo entre nosotros. 

Si tan solo hubieses sido carne palpable en el paraíso, todos sabrían lo que nos amamos,

porque nos amamos como los humedales del Valle que se niegan a morir,

como los gavilanes que se guarecieron en los árboles de aguacate,

como las pavas que hallaron el platanal.

Tú fuiste el postre inacabable del banquete, y ese sabor quedó en mi boca.

Vuela sobre mi país mientras cuido el país que me heredaste.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

Todavía

 


Si debiera volver a algún lugar,
volvería al sosiego de tus ojos de miel
desprendiendo esa nube de paz;
reposaría en el principio de las cenizas,
descansaría en los restos de vapor,
te ofrendaría mi costumbre de salamandra.
Volvería a tu sonrisa angelical,
al guiño de tus ojos que cantan,
al tibio país de tus labios,
te donaría mi aire.
Volvería a tu cuello de tequila y de sal,
haría dócil al león sobre tu espalda,
con el rubor de trasegar entre los pétalos;
sería péndulo oscilando en tu pecho.
Si debiera volver a algún lugar,
extendería el tiempo de la plegaría
donde nos arrodillamos a besarnos,
a conquistar con las manos los mapas.
Volvería a ese lugar secreto de la unidad,
al tiempo feliz que nadie manchaba,
a tus manos en mis muslos de ciervo,
a tu candil en mi alma,
y atajaría la puerta para que no escaparas;
todavía regaríamos plantas.

Mi Amado (JyC)

Mi Amado no es una quimera, es quedar satisfecho  con los jugos salubres de los frutos del firmamento; quitarse la arena de los ojos que te ...