martes, 7 de marzo de 2023

Ejercicio poético I





¿Cómo escribir sobre la cicatriz, sobre el pecho tan herido, si las piedras que cayeron ancharon el camino?

¿Cómo completar los dedos de las manos si falta el amado, y la memoria ha borrado con los años las enredaderas que crecieron en la casa?

¿Olvidamos acaso el viento que abrió la puerta, y ese latir tan distinto que trababa las manecillas del reloj?

¿Y si coincidimos en la lágrima y nos decimos un secreto, volverán el olor a viajero, los cenzontles y las golondrinas?

Carta abierta sobre el camino

 




Quiero entrar al Lugar Santísimo donde está el Maná del cielo, el que no vio descender Moisés.

¡El velo se rasgó en el templo!

Bajo la tiniebla de la ignorancia, algunos atendieron la voz de destruir el templo: la carne fue abatida, y en tres días a la diestra del Padre, en gloria su Vida fue restituida.

¡El velo se rasgó en el templo!

Y antes de entrar pasaré por la fuente

a bañarme y a beber.

No se puede derramar una gota del vino reservado para los humildes.

Quien menosprecia la Vid, en verdad está ciego. Solo se puede pisotear el oro del mar, solo se puede echar abajo la mentira y lo fatuo.

Si tuviera de David la herencia para ser parte del más hermoso olivo, o si tuviera en mi alma la predicación de Pablo para ser un gentil que disfrutó el final banquete. ¡Oh, sí, lo he soñado! La bandeja con la comida delicada y perfecta como postres, la bandeja que sigue completa, aunque haya probado un toque de esas mieles.

¿Quién pagará ese precio, el precio del tesoro escondido que se paga sin dinero?

Pero mis ropas tienen ese aroma de rama silvetre que se añade al olivo perenne.

¡Ay de mis ropas, las que yo traía! Cuando era vieja, ante el fuego sucumbieron.

Pero en esas lágrimas se cayeron las escamas de sal (de la esposa de Lot): las dudas, el descontento por mirar atrás.

Y que decir de la daga que me quitaron las enfermeras en el tabernáculo, esa daga que me atravesaba la infancia, ese mareo, esa náusea, esa venda por la que tambeleaba: mis lamentaciones.

Cantaré que si hay Justicia, si hay Justicia porque vi Canaán, y los gigantes ya no eran los gigantes, solo columnas del templo restituido.

¡El velo se rasgó en el templo!

Y la novia elegida se engalana con el vestido blanco satinado, de piedras preciosas hasta sus pies, aunque tiene ondas no se arruga, tampoco se le ven los pies.

¿Quién fuera aquella que viste de novia, y su vestido no envejece?

La novia ciertamente es alta, yo vi su vestido. Ella debió haber alcanzado la estatura del novio hecho carne.

7 ene 2022

viernes, 16 de diciembre de 2022

Ese Calor

 



Los milagros existían bajo los soles de sus manos,

y su pecho fue una nube provocándome 

a abandonar esa tierra de raíz amarga.

Soñé sobre las hojas restantes del calendario,

luego el olvido vino a borrar la noche vieja 

y larga del grito y la hecatombe.

Plegué el acordeón de la espera 

buscando esas notas de locura y melancolía,

esa voz de juglar que sedujo los cerrojos de la puerta.

Escurrí los trapos que absorbieron

el cansancio de los lomos doblados,

esa agua turbia que goteaba en la casa,

la que cesa cuando cantan las doncellas.

Fui una piedra cayendo en el lago cristalino;

la flor de algodón madurando bajo el cielo azul de su sonrisa.

Peregriné siguiendo el humo de sus aromas,

ese fuego traído para encender los siete brazos de mi candelero.


16 dic 2022

martes, 6 de diciembre de 2022

¿Y si me hermoseas?




¿Y si me hermoseas?

¿Y si reemplazas este vestido que tengo indecoroso?

¿Y si me cortas las amarras, las anclas de un pasado lastimero?

¿Y si te alabo por cada día que quitaste el caos de mi sangre?

¿Y si me regresas al Jardín de donde fui expulsada?

Bendita es tu espada revuelta y bendita es tu espada desnuda,

y aun más benditas las dagas que pones en las manos.

¿Y si me preparas con las sedas y los tules, con los hilos de oro y la armadura?

¿Y si me regalas los rubíes, los diamantes, la corona?

¿Y si me envías la paloma con la rama de olivo?

¿Y si me lavas de todos mis diluvios, del barro del afán?

Bendita es la boca con guarda, y bendita es la boca sin mancha, 

más benditos tus labios cuando me llamas.

¿Y si adornada mis sienes escudriño tus misterios?

¿Y si velo con mi lámpara encendida y me recuesto en tus rodillas?

¿Y si reposo en tu nube tornasol, y en tu arcoíris?

¿Y si tu nombre recorre mis huesos y mis tuétanos?

Bendita el arpa dorada, bendita la trompeta, más bendita es la fuente de la vida eterna.


Dic 5 2022


 

jueves, 10 de noviembre de 2022

Esa extraña calma...


Esa extraña calma en que todos miran con sus puñales, excepto los niños.

Los rostros de los emigrados y la xenofobia en el vaho de la noche eclipsada, se nublan de un rosa anaranjado, la lluvia hace estragos en una ciudad de huérfanos.

Me empalago de un dulce que no debo comer; el amor no deja de doler, parece que soy el juez y el abogado defensor, busco argumentar mi imperfecta inocencia, lo sabe Dios y mis salpicaduras.

A la casa le pusieron cercas puntiagudas mientras dormía. Suelo dormir a menudo hacía el paredón, para olvidarme de los tumores, el hedor del pus y los tantos dedos hundidos sobre mis llagas.

Desde este agujero y esta tiniebla, se siente el aire gélido y huele a moho las evidencias en el papel; las ansias me mantienen en cuclillas y me arropo a medias para poder velar con ese hilo de luz que entra por la rendija.

Todavía el hombre persiste en la ceguera, en dioses de barro que no salvan; encienden velas en medio de la nada, el viento levanta el polvo del desierto de Santa Ana revuelto con hojarasca.

Y tantas flores sometidas a ritos de moribundos, y aun los hombres juegan a los dados a ver quien me da el tiro de gracia.

Me revuelco espantando las moscas; voy de aquí para allá recogiendo los cristales rotos donde tallaste tantas promesas.

sábado, 2 de julio de 2022

¿Cómo?

 


¿Cómo te explico?

Descanso en tus besos inocentes, de labios finos

que se van escondiendo con los años,

y conservan la frescura del día primero

en que nos soñamos,

borrando de la memoria las flores mustias,

los amores ariscos,

los puentes quebrados de discordias pasadas.

Tuviste la paciencia de mirar la carne

delicada entre las piedras;

de soportar el dolor de los trenes sin regreso;

de mirar como se incendiaba mi libro mojado,

se rompía, se iba deshojando,

pendiendo de hebras de hilos,

y esperaste el día para reescribirme

con esas letras en forma de llamas.


¿Cómo me explico?

Tus ojos entrecerrados cuando sonríes

y parece que me amas entre madreselvas, geranios, y colibríes;

tu aroma se torna claro y firme como la tierra fresca empapada de la extraña lluvia limpia,

en esa aproximación para sentir tu vida.

Tu sombra, sombra inmantada,

me empuja, me llama, me impulsa a seguirla al alba y en la noche esplendente;

respiras cerca y aun dormido,

te escucho componer el verso noble y sencillo que suaviza dentro,

la melodía de una ronda inacabada.

domingo, 19 de junio de 2022

19 de junio


Flor muriendo.


Mancharon el puño de sangre...


Saúl aún llora por la desobediencia,

Israel gime por pedir un rey visible,

que gobernara en la carne.

La esperanza era un vaho en el espejo

y el estratega se encargó de romperlo,

señalando a sus contrarios;

un halo de humo oscuro de tabaco enturbia el esparcimiento, las colillas cayeron sobre los pedazos.

¿Quién barrerá está incertidumbre?

David le perdonó la vida a Saúl, en la cueva,

entre la penumbra y la humedad,

aunque la vengaza azuzara.

Y de nuevo se levantó Israel por manos del profeta

y de nuevo la mentira asoló a los de vestiduras de lino

y rompieron las puertas de sus casas

hirieron a los pequeñitos y a los que apenas se amamantaban,

para abrir paso a un Absalón orquestando la guerra entre Tutsis y Hutus, deshonrando el palacio.

Pero entre los pequeños como los Batwa, de entre los que son ignorados saldrá la luz, no sin antes equilibrar la balanza.


19 de junio de 2022

Desplazados

  ¿A dónde se fue su risa y solaz, a dónde se fue su calma su paz, el rayo de luz en la oscuridad? La ronda infantil se fue a senectud, el s...