Él me hizo nube cargada
rompiéndome;
vinieron a vaciarme con azotes
los que usaron su nombre,
su nombre que estaba en mí escrito
con letras sagradas,
usaron su nombre para ejecutar una maldición,
para coronarse a sí mismos.
He debido tomarme mi propia agua,
mis cristales se han ido consumiendo
en el tiempo en que la tierra
esperaba mi lluvia;
abajo de mí está la sequía,
las cabezas de mis opresores
que presumen de poder alzarla
y ven en mí una mancha de insignificancia;
no me importa parecer insignificante,
la humillación siempre estuvo a la puerta;
pero, estando en lo alto he visto cosas
que ellos no pueden ver,
y siento el orgullo de los que tocan el cielo,
la tranquilidad de los que buscan la verdad;
y le he pedido a Dios
que estas partículas que me quedan
se las lleve él,
no quiero volver a llover
sobre los que se comen todos los frutos,
y olvidan de quién es el suelo
y de quién la lluvia.

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