La lengua pesa como un bloque de hierro,
es pesada por la irritación;
me doy cuenta que soy un holograma
cubierto de una carne que duele.
Algunos me tratan como si me hubiesen
hecho una lobotomía,
como si no fuese persona,
y a la verdad no sé si soy persona,
tengo una tendencia animal.
Hay gente elegante rompiendo sueños ajenos,
gente distinguida que me irrita,
cuya palabra perdió fuerza;
yo prefiero no ser gente,
prefiero ser un animal que no tiene malicia,
pero debo deshacerme de esta voracidad,
de la ansiedad de ser despojada del hábitat.
Duele esta tierra de nadie
donde todos quieren ser terratenientes;
donde los primates hacen su aullido
y se suben a peñas altas,
pero las peñas son sofismas,
arena que ha de desplomarse.
Me enviaron a tragar polvo,
a arrastrarme como serpiente,
pero ellos no conocen de reptiles;
soy ese seraph,
ese reptil que aprende a volar
y va de un lugar a otro
destruyendo serpientes ardientes.
He debido luchar por mi vida
como si algo valiera de ella,
y algunos han dicho:
eres la preferida de Dios;
tal vez él me nombró
uno de sus siete espíritus
que recorren el mundo
y guardan todo el dolor
para contárselo,
tal vez me hizo una cachanilla
que la azota el viento
en medio del desierto...
Yo he querido tener el corazón
de Esteban cuando lo apedrearon,
Esteban dejó las piedras sueltas,
Job dejó suelto al sabeo, al caldeo
y las saetas de la boca de los amigos,
Daniel dejó suelto a uno de los leones
que abrían sus fauces en la cueva,
Abel dejó suelta la envidia de Caín,
sin embargo; Dios me deshizo
de la maldición de Caín,
de la maldición de la descendencia de Cam,
de cada hechizo que envenenaba mi sangre.
Tantas veces he deseado trascender
a la verdadera vIda,
aquí solo soy un holograma que se mueve,
vinieron a hollarme como al oro.
Me he pasado por el meridiano
y de lado y lado ¿hay niños
entrenados con sus rifles?.
Del otro lado señores con ínfulas
de representantes de la verdad,
no entiendo nada de esto;
no entendí cuando el maestro
golpeaba con la regla,
cuando hicieron humillar al niño
para besarle la mano al impostor,
y siento náuseas.
Desde niña vi desequilibrio
en la mesa de mi casa,
a mí papá le daban más comida,
opté por dejar de comer
no era tan necesario;
y hace días cuando no tuve migajas
para darle al gato,
él mismo me puso en la puerta
el ratón sin piel,
y pensé en la sabiduría de los gatos.
Sin el corazón limpio
no se puede sentir la vida,
solo que no alcanzo a razonar
cómo logran conciliar el sueño los cobardes;
me pregunto a quiénes se les
despertará la conciencia
como un comezón entre las piernas,
porque no me gusta vivir
entre los que duermen
con las manos sucias,
yo no puedo…
Cómo quiero en mi lengua
el silencio de los entendidos.
He considerado que la vida no está aquí,
y la eternidad no es el más allá,
la eternidad es el principio de las cosas
donde uno descansa en inocencia,
esa, esa sí es la vida.

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