miércoles, 27 de noviembre de 2024

Fragmento (diario 25/11/2024)



A la deriva, me dejaste en altamar

sin alforja, sin cinto, sin vestido

sin vianda para llevar

como va el apóstol,

como va el profeta,

sin saber a dónde conduce la veleta,

cuál es la meta.

A la deriva, me dejaste en altamar

y no puedo juzgar quién traicionó

la mesa donde me solía sentar,

con la habilidad que el Espíritu me dio.

Y sé que nada soy:

menos que la flor de la hierba,

menos que la partícula que se barre

porque ni la cara dieron

solo enviaron el veneno.

A la deriva, me dejaste en altamar

y mis manos están cansadas de bogar;

espero los cielos abiertos,

ser limpia del vituperio.

Que se vayan las tinieblas,

que deje de atragantarme con el llanto;

yo solo quiero darte mi canto

como cada tarde pedías,

y la risa venía a mí con facilidad;

quiero deshacerme de mi fragilidad

sin conservar las durezas,

quiero de Dios sus proezas.

A la deriva, me dejaste en altamar

y no estoy sola

me acompaña soledad;

estás prendado en mi pecho

y no te sabe soltar.


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