sábado, 19 de agosto de 2023

El que alimentó mi locura


Ya no es aquel con manos de fuego

que alimentó mi locura,

ya no es el de dolores profundos

y de raíz amarga que absorbía la hiel del mundo.

Ya no son los muchos libros, tantos tan inútiles que agudizaban sus tristezas;

ni las hojas de un pasado de tóxinas;

ya no son las muchas mujeres que se subieron al árbol manipulando el nombre perfecto.

Ahora hay otro horizonte: uno que le atrajo al balcón donde se bate la espada,

a la puerta de millares de ángeles,

donde cada hueso del alma fue restaurado,

donde hay sandalias nuevas

y un cuerpo de águila.

Fue hermoso en lo corruptible;

un cúmulo de imágenes que ya no le nombran:

cada situación que ampliaba la herida.

Ahora se viste de gloria,

y perduró la nobleza por la cual le miraron débil,

perduró su paciencia, sus silencios,

tantas cosas que soportó y calló con tal de no herir.

Aprendió a negarse a si mismo.

Ahora existe un hombre más hermoso:

al que lo ampara la misericordia,

el que ha entrado en el reposo.

19 ago 2023


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